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Retorno a su hábitat natural: el desafío de rehabilitar 3.700 animales silvestres en el Valle del Cauca

El balance 2025 de la CVC evidencia el riguroso camino de la fauna desde el cautiverio hasta la libertad.

Al cierre de 2025, el Valle del Cauca alcanzó una cifra que combina éxito institucional y alarma social. Más de 3.700 animales silvestres pasaron por los centros de la CVC. Este balance no es solo una estadística. En realidad, refleja la presión constante sobre nuestros ecosistemas. También evidencia una ciudadanía más activa que denuncia a través de la Línea #550.

Ante este récord, surge una duda razonable. No sabemos si estamos ganando la batalla al tráfico ilegal o si somos testigos de su expansión. La CVC cuenta con tecnología de punta como la Red OTUS y sus 240 cámaras trampa. Sin embargo, los centros de paso siguen recibiendo guacamayas, monos y tortugas que nunca debieron salir de su hábitat natural.

San Emigdio: el laboratorio de la libertad

El epicentro de esta lucha es el Centro de Atención y Valoración (CAV) San Emigdio, en Palmira. Este lugar no funciona como un refugio permanente. Por el contrario, es un hospital de alta complejidad diseñado para la deshumanización de las especies. El proceso de rehabilitación es sumamente riguroso. Se divide en etapas críticas que determinan si un animal podrá, finalmente, volver a ser libre.

En primer lugar, los especialistas realizan una valoración clínica profunda. Muchos ejemplares llegan con alas mutiladas, picos fracturados o sistemas digestivos atrofiados. Estas lesiones suelen ser el resultado de dietas humanas erróneas. Tras superar la emergencia médica, comienza la rehabilitación comportamental. Aquí, los biólogos trabajan para que el animal olvide el contacto humano. El ejemplar debe recuperar su miedo natural a los depredadores e identificar de nuevo los frutos de la selva.

¿Conciencia ciudadana o presión ambiental?

El análisis de 2025 sugiere que el incremento en los rescates nace de una ciudadanía empoderada. Programas como “Tesos por el Ambiente” han formado a miles de jóvenes como custodios del territorio. No obstante, la persistencia del tráfico en el Norte del Valle y el Pacífico indica que las redes ilegales siguen activas. Estos grupos aprovechan épocas como la Navidad para vender especies como simples objetos de decoración.

La efectividad de este ciclo se mide directamente en las liberaciones exitosas. Durante el último año, la CVC fortaleció las rutas de retorno en zonas protegidas como Gamboa, en Buenaventura. Estas jornadas no son meros actos simbólicos. Son la culminación de meses de riguroso trabajo científico. Al liberar fauna en las 682 mil hectáreas conservadas del departamento, se reintegran dispersores de semillas esenciales para la salud del bosque.

El impacto real de la denuncia

El balance del 2025 demuestra que el sistema solo es eficiente si el ciudadano se involucra. La transición de una jaula urbana al dosel de la selva depende de esa primera llamada de alerta. La infraestructura verde entregada este año tiene poco valor sin fauna que la habite. Por ello, la CVC insiste en que la biodiversidad es el patrimonio más grande de los vallecaucanos.

Hoy, el Valle del Cauca se afirma como líder en sostenibilidad regional. No lo hace solo por sus obras de ingeniería, sino por su capacidad de sanar lo que el tráfico ilegal rompió. El gran reto para 2026 será reducir la entrada de animales al CAV mediante una educación ambiental mucho más agresiva. La mayor victoria no será rescatar más animales, sino lograr que menos especies necesiten ser salvadas.

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