Las autoridades del Valle del Cauca encendieron las alarmas ante el posible ingreso de la Segunda Marquetalia a la zona rural de la cordillera Central. El Ejército Nacional confirmó que ya inició un despliegue ofensivo para bloquear el avance de este grupo armado. La estructura criminal busca controlar corredores estratégicos para el narcotráfico, lo que genera un riesgo inminente de enfrentamientos con otros grupos que ya operan en la región.
Un comunicado verificado de la organización criminal reveló su intención de expandirse hacia territorio vallecaucano. Esta incursión provocaría un conflicto directo con la columna ‘Adán Izquierdo’, al mando de alias ‘Iván Mordisco’, y el ‘Frente 57 Yair Bermúdez’. Ambos grupos mantienen actualmente una disputa violenta por el dominio del territorio y las rutas de economías ilícitas en el departamento.
Municipios en riesgo y advertencia de los personeros
El documento de la Segunda Marquetalia menciona específicamente once municipios que estarían en su radar de expansión: Caicedonia, Sevilla, Buga, Andalucía, Tuluá, San Pedro, Guacarí, Ginebra, El Cerrito, Palmira y Pradera. Ante esta amenaza, la Asociación de Personeros del Valle del Cauca (Asoperval) pidió una intervención inmediata del Estado para proteger a las comunidades campesinas y evitar desplazamientos forzados.
William Espinoza, presidente de Asoperval y personero de Palmira, calificó la situación como una amenaza grave a los derechos fundamentales. “Estos grupos buscan generar temor, zozobra y un control social en los municipios de la cordillera”, señaló el funcionario. Espinoza enfatizó que la presencia de nuevos actores armados pone en peligro el derecho a la vida y la libertad de los habitantes rurales.
Respuesta institucional y control territorial
El Ejército Nacional reforzó la vigilancia en los puntos limítrofes del departamento para evitar que la Segunda Marquetalia consolide su presencia. La estrategia militar se enfoca en blindar la cordillera Central, una zona históricamente afectada por la violencia debido a su conexión con otros departamentos vecinos. Las autoridades civiles instaron a la población a denunciar cualquier movimiento sospechoso de personas extrañas en sus veredas.
La Gobernación del Valle y la Fuerza Pública mantienen un monitoreo constante sobre la alerta. El objetivo principal es evitar que el centro y norte del Valle se conviertan en un nuevo campo de batalla entre disidencias. La institucionalidad busca garantizar la seguridad ciudadana y frenar el avance de estas estructuras antes de que logren establecer campamentos o redes de extorsión en los municipios afectados.
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