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¡Escalofriante! Asesinato de una pareja fue ordenado por un familiar

El asesinato de una pareja en Cali en 2012 conmocionó a la ciudad y desencadenó una exhaustiva investigación.

El 11 de marzo de 2012, Alberto Elías Orozco y Macily Arbeláez salieron de misa sin imaginar que serían atacados a plena luz del día. Un sicario disparó en múltiples ocasiones contra la pareja mientras se desplazaban en su vehículo. Yesica Londoño Arbeláez, hija de Macily, llegó a la escena y encontró a su madre y su padrastro sin vida.

Testigos clave permitieron reconstruir lo sucedido. “Escuché unos tiros, volteé y vi a un muchacho con dos revólveres disparando de lado a lado. Luego, salió corriendo y se subió a una moto”, declaró Alejandro Villegas.

Pareja asesinada | Foto: El Rastro

Hipótesis y hallazgos de la investigación

Inicialmente, la Policía sospechó que se trataba de un intento de robo o extorsión, dada la prosperidad del negocio de las víctimas. Sin embargo, las pruebas apuntaban a otro motivo: una traición familiar. Durante meses, la Policía y la Fiscalía investigaron a la banda criminal ‘La 8’, liderada por alias ‘Palustre’, y descubrieron que el encargo del asesinato provenía de alguien cercano a la pareja.

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Las interceptaciones telefónicas fueron determinantes. En una conversación, alias ‘Caballo’ ordenó al sicario “tomarles la foto a los dos”, una código que confirmaba el asesinato. Finalmente, el 26 de agosto de 2012, la banda fue capturada y uno de sus integrantes reveló la identidad del autor intelectual del crimen.

El cerebro del asesinato

Las investigaciones llevaron a Juan Carlos Albán, medio hermano de Alberto Elías Orozco. Las sospechas aumentaron cuando intentó quitarse la vida tras el crimen. Al analizar los audios interceptados, los familiares reconocieron su voz coordinando con la banda criminal.

Albán planeó el asesinato para quedarse con la fábrica de yogures y las propiedades de su hermano. Pagó cinco millones de pesos a los sicarios para ejecutar el plan. Seis meses después del crimen, fue capturado y condenado a 20 años de prisión por doble homicidio y concierto para delinquir.

El asesinato de Alberto y Macily no solo conmocionó a Cali, sino que reveló la frialdad con la que algunos pueden actuar por ambición. La justicia prevaleció, pero el dolor de los familiares perdura.