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El drama de los habitantes de calle crece en Cali y la atención sigue rezagada

Hoy, la ciudad enfrenta una realidad innegable: más de 6.000 personas viven en las calles.

Por años, la población en condición de calle en Cali ha sido tratada como una cifra fluctuante que aparece en los informes oficiales, pero desaparece en la voluntad política. Hoy, la ciudad enfrenta una realidad innegable: más de 6.000 personas viven en las calles, y el sistema diseñado para atenderlas solo alcanza a cubrir a una fracción mínima.

El Concejo de Cali, durante una reciente sesión de control político, encendió las alarmas frente a lo que consideran una “deuda estructural” con esta población. El llamado no solo fue a la Secretaría de Bienestar Social, sino a toda la administración distrital. Y no es para menos: la ciudad ha invertido más de $56 mil millones en programas para habitantes de calle en la última década, pero la presencia visible de personas sin techo y con consumos problemáticos de drogas es cada vez más notoria en zonas residenciales, parques, estaciones del MIO y centros comerciales.

Uno de los puntos más reiterados por los concejales es que el perfil del habitante de calle ha cambiado. Antes, las causas estaban asociadas a la exclusión económica y al abandono familiar. Hoy, el consumo de sustancias psicoactivas, muchas veces desde la adolescencia, es el factor predominante que lleva a estas personas a terminar en la calle.

El concejal Edison Giraldo fue directo: “Esto ya no es solo un tema asistencial. Necesitamos prevención, y eso empieza en las escuelas. Si seguimos abordando el tema desde lo paliativo, seguiremos viendo crecer la cifra”.

Ese crecimiento ha sido sostenido. En 2005 se hablaba de 3.600 personas en calle; para 2019, la cifra ya bordeaba los 4.700. Hoy se estima que hay más de 6.000, aunque el conteo oficial más reciente solo reconoce a 4.600. “No tener datos actualizados nos impide tomar decisiones bien dirigidas. Es como disparar al aire”, dijo otro de los cabildantes.

Una cobertura que no alcanza

La ciudad tiene apenas siete centros de atención para esta población. Entre todos suman una capacidad cercana a las 760 personas. La Red de Amigos de la Calle, que opera como actor independiente, atiende a otras 300. En total, poco más de mil ciudadanos son cobijados por algún tipo de servicio. El resto, sobrevive en la calle.

A esto se suma la lentitud en la ejecución de los contratos. La concejal Ana Erazo denunció que en 2024 el contrato de atención comenzó a operar en octubre, cuando los recursos estaban disponibles desde enero. “No podemos seguir dejando que pasen meses sin respuesta. La calle no espera”, advirtió.

Desde 2012, Cali ha invertido más de $56.000 millones en atención a habitantes de calle. En el papel, la cifra parece robusta. En la práctica, se diluye. Bogotá, por ejemplo, destinará este año más de $74.000 millones para una población de 9.000 personas. En Cali, con 6.000 personas en calle, el presupuesto de 2024 apenas supera los $13.000 millones.

“Lo que estamos haciendo es mínimo. Aquí no basta con decir cuántos desayunos dimos. Necesitamos saber cuántas vidas logramos recuperar”, dijo el concejal James Agudelo. Varios ediles coincidieron en que la falta de articulación entre dependencias es otro de los cuellos de botella. Las secretarías de Educación, Salud y Seguridad no están trabajando de forma conjunta.

Una ciudad que convive con el problema sin abordarlo de frente

En barrios como Sucre, San Bosco o El Calvario, la convivencia con habitantes de calle ya genera tensiones frecuentes. Pero también en sectores del norte como La Flora y Granada se reportan asentamientos espontáneos y casos de habitantes de calle que viven en cambuches a pocas cuadras de zonas comerciales. El tema, antes limitado a zonas céntricas, ahora se extiende por toda la ciudad.

Desde la Secretaría de Bienestar Social, el secretario Flavio Carabalí respondió que ya se instaló una mesa interinstitucional y que para el próximo año se proyecta una inversión cercana a los $7.000 millones, con posibilidad de ampliar. Sin embargo, los concejales insisten: se necesita mucho más que reuniones técnicas.

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“La calle está ganando. Y nosotros apenas estamos reaccionando cuando ya el problema se desbordó”, dijo uno de los voceros al cierre del debate.

Mientras no haya una política de ciudad real, no solo desde Bienestar Social, sino con respaldo total del gabinete y del alcalde Alejandro Eder, los habitantes de calle seguirán siendo cifras en los informes y sombras en los andenes.