En el corazón de Cali, la Loma de la Cruz celebra sus 35 años como un referente cultural y artesanal. Para conmemorar esta fecha, la Secretaría de Cultura ha preparado una nutrida programación que se extenderá desde mayo hasta septiembre, con una agenda que busca rendir homenaje a los oficios tradicionales y revitalizar la conexión entre la comunidad y su patrimonio cultural.
La conmemoración arranca con una feria especial el sábado 31 de mayo, que incluirá conciertos, exhibiciones artesanales, recorridos por el bosque urbano y muestras artísticas en vivo. Este evento inicial dará paso a una serie de actividades programadas para los días 14 y 28 de junio, 12 y 26 de julio, 9 y 30 de agosto, y 13 de septiembre, haciendo de cada encuentro una nueva oportunidad para revivir la esencia de este icónico lugar.
El parque no solo será el escenario para que artesanos de Cali y de otras regiones expongan su talento. También será el punto de encuentro para que caleños, turistas y curiosos se sumerjan en el universo de saberes ancestrales, ritmos afrocolombianos y expresiones artísticas que siguen vigentes gracias al trabajo colectivo.
Artistas y cultura viva en escena
Entre los invitados especiales a esta celebración destaca Beto Riascos, músico nariñense radicado en Cali, reconocido por su propuesta que combina sonidos tradicionales del suroccidente colombiano con influencias globales. También estará el Grupo de Danzas Yahbra, que ofrecerá un espectáculo de baile inspirado en la diversidad cultural latinoamericana, en un acto que promete ritmo, memoria y movimiento.
La Loma de la Cruz, inaugurada el 12 de julio de 1990, nació como un espacio para dignificar los oficios artesanales. Con los años se transformó en un punto clave para el encuentro entre generaciones, la preservación de saberes populares y la promoción de una economía cultural que ha dado sustento a decenas de familias.
Para Leydi Higidio, secretaria de Cultura de Cali, esta celebración es mucho más que una fecha conmemorativa. Es la oportunidad para reconocer el esfuerzo de quienes han hecho de la Loma un símbolo de identidad caleña, manteniendo viva la tradición desde la creatividad, la resiliencia y el trabajo colectivo. “Rendir homenaje a este lugar es también reconocer a quienes con sus manos han tejido una historia de arte, comunidad y resistencia”, afirmó.
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La invitación está abierta. Esta conmemoración no solo revisita el pasado, sino que proyecta un futuro en el que la cultura siga siendo pilar de inclusión, orgullo local y desarrollo económico. En tiempos donde lo artesanal lucha por permanecer, la Loma de la Cruz demuestra que sus raíces son fuertes, profundas y están más vivas que nunca.