Ruta de la Salsa no logra opacar la crisis social que vive el barrio Obrero

“Ruta de la Salsa” en el tradicional barrio Obrero aún tiene graves problemas sociales sin resolver; residentes y comerciantes lo advierten.

La puesta en marcha de la “Ruta de la Salsa” en Cali ha encendido el entusiasmo de melómanos y turistas que reconocen el valor patrimonial y cultural de esta iniciativa en el barrio Obrero. Sin embargo, quienes habitan la zona celebran con mesura, pues aseguran que el entorno inmediato sigue siendo víctima del abandono estatal.

Uno de los principales reclamos gira en torno al alto número de habitantes de calle que se han asentado cerca de los puntos turísticos de la ruta. Aseguran que esto genera desconfianza en los visitantes y pone en riesgo la percepción positiva del proyecto. Además, comerciantes señalan que han tenido que reforzar sus locales para evitar hurtos durante la noche.

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A pesar de los desafíos, el barrio Obrero se mantiene como una de las cunas culturales de la capital del Valle, y su comunidad insiste en que con voluntad política y una mirada integral se puede convertir en un verdadero epicentro de cultura, turismo y desarrollo humano.

Ahora, los ojos están puestos sobre la administración local, de quien esperan respuestas concretas y acciones inmediatas. La salsa ya suena, pero el barrio necesita mucho más que música para vibrar en armonía.

¿Qué es la Ruta de la Salsa en el barrio Obrero?

El emblemático barrio Obrero de Cali se encuentra en plena transformación con el inicio de la Fase 1 del proyecto ‘Recorrido Patrimonial del Complejo Musical-Dancístico de la Salsa’, una ambiciosa obra cultural y urbana liderada por la Secretaría de Cultura y ejecutada por la Empresa de Desarrollo y Renovación Urbana (EDRU). Esta intervención, que abarca seis cuadras y más de 9.400 metros cuadrados, busca rendir homenaje al legado salsero de la ciudad y convertir al barrio en un destino turístico cultural por excelencia.

La inversión contempla la instalación de adoquines rojos en andenes y vías, arborización, arte mural, zonas interactivas y mobiliario urbano, en una apuesta por revitalizar el espacio público y fomentar la apropiación ciudadana. Para Claudia Patricia Sáenz, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio, este avance es el resultado de más de una década de trabajo comunitario que comenzó en 2009 para preservar la identidad del sector frente a proyectos de urbanismo que amenazaban con desdibujar su esencia.

“Esto no es solo cemento y adoquines, es el resultado de años de lucha colectiva. Este sueño que hoy se materializa nació desde el corazón de la comunidad, cuando defendimos nuestra historia salsera y propusimos una visión distinta para el futuro del barrio”, expresó Sáenz.