Los habitantes de sectores como Nueva Base y Villa Colombia decidieron tomar medidas drásticas ante la crítica situación de las calles. Los constantes cierres viales realizados por la misma comunidad dejaron al descubierto el pésimo estado del pavimento, lleno de huecos y polvo, que ya resulta intransitable. Según denuncian, la falta de mantenimiento no solo genera molestias, sino también frecuentes accidentes que ponen en riesgo a peatones y conductores.
Los vecinos aseguran que la problemática no es nueva, pero se agudizó después del atentado contra la Base Aérea Marco Fidel Suárez, cuando los cierres de seguridad evidenciaron aún más la precariedad de la infraestructura. Ante la ausencia de una respuesta oportuna, la comunidad optó por cerrar las vías como forma de protesta y de visibilización de su inconformidad.
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Alcaldía defiende avances en pavimentación
La administración municipal reconoce las dificultades, pero insiste en que ha realizado esfuerzos considerables a pesar de las limitaciones presupuestales. Según datos oficiales, con el presupuesto más bajo de la última década, la Alcaldía ha logrado intervenir alrededor de 140 kilómetros de vía. Este resultado, según voceros del despacho de Alejandro Eder, obedece a un “esfuerzo sobrehumano” de los equipos técnicos y operativos encargados de la recuperación vial.
Además, la Alcaldía informó que ya adjudicó cerca de 45 mil millones de pesos destinados a nuevas obras. Estos recursos provienen del empréstito aprobado, de ingresos propios y de proyectos de presupuesto participativo. Las intervenciones iniciarán en las próximas semanas y se espera que, a más tardar el 15 de septiembre, las comunidades comiencen a ver los primeros resultados de las adjudicaciones.
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Una meta ambiciosa para los próximos años
El alcalde Alejandro Eder aseguró que su administración no solo pretende responder a las emergencias viales actuales, sino transformar de fondo la red de movilidad de Cali. La meta proyectada para los próximos tres años contempla recuperar aproximadamente 800 kilómetros de vías, lo que significaría un avance histórico frente al rezago que acumula la ciudad.
Sin embargo, el desafío no será sencillo. Los recursos son limitados y la presión ciudadana aumenta en la medida que el deterioro de las calles afecta directamente la calidad de vida y la seguridad vial. La gran pregunta es si la administración podrá cumplir con la promesa de llevar a cabo una intervención tan ambiciosa en medio de restricciones presupuestales y de una ciudadanía cada vez más impaciente.