En los últimos meses, las cámaras trampa instaladas en zonas protegidas de Cali han permitido registrar distintas especies de animales silvestres. Algunos de ellos han llamado más la atención debido a lo poco común que es verlos en su estado natural. Sin embargo, según han informado las autoridades, la presencia de estos ejemplares confirma la buena salud de nuestros ecosistemas.
Gracias a esta tecnología de vigilancia, se ha logrado captar el movimiento de animales majestuosos como el oso de anteojos y el puma concolor. Estos hallazgos son fundamentales para entender cómo se mueven las especies entre la ciudad y los Farallones. En total, son 120 los dispositivos que están ubicados en diferentes puntos estratégicos, los cuales funcionan sin interrupciones durante las 24 horas del día.

Hasta la fecha, los registros muestran la existencia de más de 60 especies diferentes en el territorio caleño. Entre los animales grabados aparecen venados, zorros cañeros, guatines y aves como el tinamú.
Gabriela Torres, bióloga del Dagma, explicó que este trabajo se realiza para evaluar la conservación y la conectividad de los corredores biológicos. Según la experta, el objetivo es entender cómo convive la fauna con el entorno urbano.
Tecnología al servicio de la naturaleza
El funcionamiento de estas cámaras puede parecer sencillo pero es muy efectivo para la investigación científica, según han explicado, cada equipo cuenta con sensores de movimiento que disparan fotografías o videos cuando un animal pasa cerca.

El equipo encargado realiza una revisión mensual de todo el material guardado en las memorias internas. En cada visita, los expertos pueden encontrar hasta mil registros nuevos por cámara.
Un grupo de más de 40 personas, entre guardabosques y guardahumedales, se encarga de este seguimiento en campo.