Cinco municipios del Valle del Cauca quedaron afectados por la suspensión de servicios anunciada por la IPS Gesencro de manera indefinida, La medida, vigente desde el 1 de junio, aplica para afiliados de Emssanar en Palmira, Buga, Candelaria, El Cerrito y Buenaventura.
Esta interrupción en los servicios, que deja en una situación de profunda incertidumbre a miles de pacientes en estas localidades, enciende de inmediato las alarmas sobre el acceso real y oportuno a la salud en la región.
Por su parte La IPS señaló que la decisión obedece a una deuda que supera los $13.000 millones por servicios prestados, situación que, según la entidad, afecta su sostenibilidad financiera y operativa.
Ante este panorama, la secretaria de Salud del Valle, María Cristina Lesmes, afirmó que la situación refleja la compleja crisis financiera que atraviesa el sistema de salud. La funcionaria advirtió que los retrasos en los pagos y la insuficiencia de recursos siguen afectando a las IPS.
“La problemática del sector persiste. Los atrasos en los pagos continúan y muchas IPS están llegando a un punto en el que no pueden seguir prestando servicios sin recibir los recursos correspondientes”, señaló, en declaraciones recogidas por Caracol Radio.
Mientras las autoridades y las entidades involucradas buscan alternativas para garantizar la continuidad de la atención de los usuarios afectados, el caso vuelve a poner en evidencia los desafíos que enfrenta actualmente el sistema de salud en el Valle del Cauca.
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La situación también reabre el debate sobre las dificultades económicas que atraviesan varias IPS de la región, algunas de las cuales han advertido que los retrasos en los pagos por parte de las EPS comprometen su capacidad para mantener la prestación de los servicios y sostener su operación.