Laura Sarabia renunció su cargo como canciller. Ya hizo pública su carta dirigida hacia el presidente Gustavo Petro, en donde oficialmente se retira de la Cancillería y expone las razones de su salida. Sarabia duró cinco meses al frente de la cartera, a la cual llegó tras ser la directora de Presidencia y mano derecha de Petro. Se va en medio de tensiones con Petro por diferencias en la expedición de pasaportes. Sin embargo, la relación entre ambos viene desgastada desde finales del 2024.
“En los últimos días, se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia, personal y respeto institucional, no puedo acompañar. No se trata de diferencias menores ni de quién tiene la razón. Se trata de un rumbo que, con todo el afecto y respeto que le tengo, ya no me es posible ejecutar”, señaló. Aunque Sarabia no deja claras cuáles son esas decisiones, todo apunta que se podría tratar del negocio de los pasaportes, que pone a Thomas Greg & Sons y a la Imprenta Nacional en el centro de la discusión. También de las reiteradas desautorizaciones a Sarabia en público, como ocurrió con las elecciones de Ecuador y la citación a la Comisión Asesora para atender la entrada de Colombia a la Ruta de la Seda.
La salida de Sarabia era un secreto a voces. Acercándose al último año de su gobierno, Petro tantea el terreno y evalúa otro posible remezón ministerial. Sarabia era una de las funcionarias del sonajero para irse. Además de su desgastada relación con el presidente, Sarabia también enfrenta una pelea pública con el ministro del Interior, Armando Benedetti, y exministros no estuvieron contentos con su gestión como directora del Dapre. Tampoco ha tenido buena relación con la vicepresidenta Francia Márquez.
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Sarabia fue una superpoderosa del gobierno que se desgastó
Sarabia fue en los casi dos años de gobierno del presidente una superpoderosa del gabinete y la funcionaria de confianza del presidente. Fue su directora de Presidencia, de Prosperidad Social, su jefe de gabinete y canciller. Pero el divorcio entre ambos estaba a punto de firmarse. La primera tensión se dio a mediados de 2023, cuando Sarabia se fue de la jefatura de gabinete por el escándalo del polígrafo a su exniñera Marelbys Meza y su pelea con Benedetti por la financiación de la campaña Petro.
Petro la defendió a capa y espada, pero estuvo de acuerdo con su salida. Tras medio año afuera, Sarabia volvió en febrero al gobierno recargada de poder como directora de Presidencia. Ahí se mantuvo todo el año como mano derecha de Petro y fue la encargada de enlazarlo con su gabinete y el territorio. Pero su relación se empezó a fragmentar a finales del 2024. En ese entonces, no tenía buena relación con varios ministros y ya estaba cansada de su cargo en Casa de Nariño.
El punto más álgido de la tensión se vivió el pasado 4 de febrero, en el primer consejo de ministros televisado. Ahí, la exministra de Ambiente, Susana Muhamad; el exdirector de Planeación, Alexander López; el exdirector del DPS, Gustavo Bolívar, y la vicepresidenta Francia Márquez se quejaron de Sarabia. La señalaron de aislar al presidente y de representar la política tradicional. Sarabia llegó a Petro a través de Benedetti, de quien fue su secretaria como senador del Partido de La U. Además, tiene procesos judiciales en su contra por presunta corrupción.
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