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Petro recibe el 2026 con un fuerte llamado a la Asamblea Constituyente

El presidente insiste en que el poder pertenece al pueblo soberano.

En el cierre de un año marcado por la tensión institucional, el presidente Gustavo Petro envió un mensaje de fin de año a través de su cuenta de X, reafirmando el rumbo de su Gobierno para el 2026. Acompañado de un video que resume los hitos de su gestión durante el 2025, el jefe de Estado hizo un llamado a “avanzar” y evitar el retorno a “un pasado de miseria y sangre”.

La alocución digital no solo fue un saludo de prosperidad, sino un pronunciamiento político de fondo. Petro enfatizó su intención de combatir el hambre y la pobreza, asegurando que su administración busca el progreso de las familias colombianas como eje central de la Nación.

La Constituyente como salida al “bloqueo institucional”

El punto más controvertido de su mensaje fue la mención directa al comité promotor de la Asamblea Nacional Constituyente, recientemente inscrito ante la Registraduría. Bajo la premisa de que “el poder es del pueblo constituyente”, el mandatario justificó esta iniciativa como una respuesta al presunto bloqueo de sus reformas por parte de las cortes y otros organismos del Estado.

“La Corte Constitucional mira el decreto de emergencia, el Consejo de Estado también está en la misma tónica de bloqueo institucional… si no, vamos a una asamblea nacional constituyente”, había advertido el mandatario días antes, postura que ratificó en su despedida del año.

El camino hacia las firmas

El proyecto, respaldado por figuras como el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, y diversos liderazgos sociales, enfrenta ahora un reto logístico y político:

  • El umbral legal: el comité debe recolectar cerca de 3 millones de firmas (5 % del censo electoral).
  • La meta presidencial: Gustavo Petro ha fijado un objetivo mucho más ambicioso, apuntando a alcanzar los 10 millones de apoyos para legitimar el proceso.

Controversia por el salario mínimo y la economía

El mensaje de Año Nuevo llega en un momento de fuerte polarización, alimentada por el reciente decreto del salario mínimo para 2026 y las críticas de sectores gremiales y políticos. Mientras el Gobierno defiende el incremento como una medida de justicia social, la oposición advierte sobre posibles riesgos para la estabilidad empresarial y el empleo joven.

Con la desclasificación de archivos del extinto DAS y la implementación de impuestos por la emergencia económica en el horizonte, el 2026 inicia con una agenda cargada de desafíos jurídicos y una movilización popular que promete ser el centro del debate político nacional.

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