Un hecho conmocionó a los habitantes de Cúcuta este martes 24 de febrero. Cecilia Quintero, una adulta mayor y paciente renal, falleció en el interior de una droguería Cafam en el barrio Los Caobos. La mujer se encontraba en el lugar para exigir la entrega de insumos médicos que la Nueva EPS le adeudaba a su núcleo familiar desde hacía meses.
Minutos antes de su deceso, Quintero grabó un video donde expresaba su profunda indignación. Según su relato, la entidad no entregaba los pañales de su hijo —quien se moviliza en silla de ruedas— desde septiembre del año pasado. La mujer cuestionaba que, pese a ver el inventario disponible en el establecimiento, el personal se negaba a suministrarlos argumentando el vencimiento de las órdenes pendientes.
Un drama familiar por falta de fármacos
La situación de Cecilia Quintero reflejaba una profunda crisis de salud. Además de los insumos de su hijo, la mujer denunció que su esposo, un paciente operado del corazón, tampoco recibía sus medicamentos cardiovasculares. “Si no los toma, se muere”, advirtió Quintero ante la cámara, visiblemente afectada por el estrés de la situación.
Ella misma, quien padecía una enfermedad renal, aseguró que llevaba siete meses sin poder administrarse su propio tratamiento. Testigos en el lugar indicaron que, tras acercarse a la ventanilla y recibir una respuesta negativa sobre la disponibilidad de las medicinas, la mujer se sentó para intentar recuperarse. Al intentar ponerse de pie nuevamente, sufrió un desmayo y colapsó en el sitio. Aunque los presentes intentaron auxiliarla mientras llegaban los servicios de emergencia, Quintero falleció antes de recibir atención médica.
Respuesta de la entidad y estado de la investigación
Droguerías Cafam emitió un comunicado oficial lamentando el fallecimiento de la usuaria. La entidad aseguró que activó los protocolos de emergencia de inmediato y solicitó asistencia médica externa. Asimismo, el documento aclaró que, según sus registros preliminares, no se detectaron irregularidades en la atención brindada por los funcionarios del punto de dispensación.
La organización manifestó que no realizará pronunciamientos sobre la causa exacta de la muerte, dejando la responsabilidad de esclarecer los hechos en manos de las autoridades competentes. Por ahora, el caso ha reavivado el debate en Cúcuta sobre las barreras administrativas en la entrega de medicamentos y el impacto que estas demoras tienen en la integridad física y emocional de los pacientes de la tercera edad.
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