La familia de Yuliana Samboní vive hoy en la vereda El Tambo, en Bolívar, Cauca. Tras el crimen cometido por Rafael Uribe Noguera en 2016, Juvencio Samboní y Nelly Muñoz abandonaron Bogotá por temor. Regresaron a su departamento de origen para intentar subsistir mediante labores del campo. Allí permanecen alejados de la capital donde ocurrió el feminicidio de su hija de siete años.
Juvencio Samboní, de 41 años, trabaja actualmente como jornalero y cultivador de quinua. El núcleo familiar incluye a Nicol Sofía, de 13 años, y a Julián Andrés, de 9 años. Este último nació meses después del suceso. Sus padres lo nombraron así en memoria de su hermana mayor.
Denuncias sobre la indemnización económica
En declaraciones entregadas a la Revista Semana, Juvencio Samboní afirmó que la familia no ha recibido reparación económica. La sentencia judicial estableció una multa superior a los 1.000 millones de pesos. Sin embargo, el padre asegura que esos recursos se destinaron al Estado y no a las víctimas directas.
La familia enfrenta hoy diversas barreras legales. Al finalizar el proceso penal, el acompañamiento de los defensores públicos cesó. Los Samboní carecen de recursos para contratar abogados privados. Por esta razón, no han iniciado una demanda civil por daños y perjuicios. Además, señalan que nunca han tenido contacto con la familia del victimario.
Impacto psicológico y entorno familiar
El hogar de los Samboní está marcado por una constante sensación de inseguridad. Juvencio describe esta situación como una “psicosis”. El temor condiciona la crianza de sus otros hijos y limita sus salidas diarias. La familia solo recibió cuatro sesiones de asistencia psicológica. Después de ese periodo, el apoyo institucional desapareció por completo.
“Uno queda con esa desconfianza”, relató Samboní al medio citado. El trauma persiste al observar a las antiguas compañeras de Yuliana. Ellas alcanzan hoy metas académicas que su hija no pudo cumplir. El padre enfatiza que la desconfianza reina en su vida cotidiana tras lo vivido en Bogotá.
Situación judicial de Rafael Uribe Noguera
Rafael Uribe Noguera, de 47 años, purga una condena de 58 años. Se encuentra en la cárcel de máxima seguridad La Tramacúa, en Valledupar. El detenido ha logrado redimir parte de su pena mediante el trabajo. Entre 2019 y 2022, redujo un año y medio de su sentencia elaborando planos y bocetos arquitectónicos.
Pese a estos beneficios, las proyecciones indican que saldría de prisión a una edad avanzada. Se estima que tendría cerca de 90 o 100 años al quedar en libertad. Para Juvencio Samboní, el perdón no es una posibilidad. “Lo que le hizo a Yuliana no tiene perdón de Dios”, puntualizó el padre de la menor.
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