Colombia atraviesa una transformación demográfica y social que redefine el concepto de convivencia. Según los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) 2025, presentada por el Dane, el país cerró el año anterior con 53,3 millones de personas distribuidas en 18,9 millones de hogares. La tendencia es contundente: los hogares son cada vez más pequeños. El tamaño promedio por vivienda descendió a 2,82 personas, el nivel más bajo registrado en la historia reciente del indicador, alejándose del promedio de 3,10 que se reportaba en 2019.
Este cambio demográfico se explica, en gran medida, por el auge de los hogares unipersonales. En 2025, el 20,2% de los hogares en Colombia estaban conformados por una sola persona, una cifra que apenas alcanzaba el 16,8% hace cinco años. Departamentos como Putumayo registran el caso más extremo, donde el 34,1% de la población vive sola. Esta fragmentación de las unidades familiares ha generado una presión constante sobre el mercado inmobiliario; por cuarto año consecutivo, el arriendo o subarriendo es la forma de tenencia predominante con un 40,8%, mientras que la propiedad pagada totalmente descendió al 34,8%.
Valle del Cauca: referente en jefatura femenina y conectividad
En este panorama de cambios estructurales, el Valle del Cauca se consolida como uno de los territorios con indicadores sociales más dinámicos. El departamento destaca por el protagonismo de la mujer en la gestión del hogar. Mientras que el promedio nacional de jefatura femenina se situó en el 46,4%, en el Valle del Cauca esta cifra escaló hasta el 51,7%. En esta región, más de la mitad de las viviendas tienen a una mujer como cabeza de familia, de las cuales el 69% no convive con un cónyuge, asumiendo de manera autónoma las responsabilidades económicas y de cuidado.
El informe técnico del Dane resalta que, a pesar de los desafíos, los hogares con mando femenino suelen reportar mejores condiciones habitacionales. En el Valle del Cauca, el déficit habitacional se mantiene por debajo del 20%, una posición privilegiada en comparación con departamentos de la periferia nacional como Chocó o Vaupés, donde el déficit supera el 80%. La eficiencia en la administración de los recursos del hogar por parte de las mujeres vallecaucanas aparece como un factor determinante en la estabilidad de la calidad de vida regional.
Asimismo, el departamento es líder en la integración tecnológica del país. El Valle del Cauca ocupa el segundo lugar nacional en acceso a internet, superado únicamente por el archipiélago de San Andrés. A nivel nacional, la conectividad en los hogares alcanzó el 73,9% en 2025, pero el salto más llamativo ocurrió en el sector rural, donde el acceso pasó del 41,9% al 56,9% en solo doce meses. Esta expansión digital permite que el 82,3% de los colombianos mayores de cinco años utilicen internet con frecuencia, siendo las mujeres las principales usuarias de dispositivos móviles.
Desafíos persistentes en salud, educación y bienestar
A pesar de los avances en conectividad y autonomía, la encuesta evidencia deudas históricas del Estado. En materia de salud, aunque la cobertura de afiliación llegó al 97,2%, la satisfacción de los usuarios con sus EPS descendió al 81,9%. El problema central reside en la gestión de insumos: solo el 53,1% de los afiliados recibió la totalidad de sus medicamentos formulados. Esta ineficiencia operativa ha provocado que el uso de los servicios de urgencias aumente significativamente, alcanzando un 70,1% para atender situaciones que no siempre requieren hospitalización.
En el ámbito educativo, el panorama para los jóvenes sigue siendo complejo. Solo el 37,6% de la población entre 17 y 21 años ha alcanzado el nivel de educación superior. Si bien la cifra ha crecido respecto al 32% registrado en 2019, la brecha de acceso sigue ligada estrechamente al nivel educativo del jefe de hogar. Los hogares donde el responsable no tiene formación escolar registran un déficit habitacional del 56,5%, frente a un 10,6% en aquellos donde el jefe posee estudios superiores.
Finalmente, la percepción de pobreza registró una mejora al situarse en el 37,6%, el porcentaje más bajo desde 2019. Al ser consultados sobre su bienestar emocional, los colombianos otorgaron una calificación promedio de 8,15 sobre 10 en satisfacción con la vida. Este balance final sugiere que, aunque Colombia es hoy una nación de hogares más solitarios y con retos críticos en servicios básicos, mantiene una percepción de progreso impulsada por el liderazgo regional y la modernización digital.
Lea también: Emsirva podría volver a operar en Cali tras debate en el Congreso