El candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, arremetió en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez y de Antioquia, su departamento natal. “Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”, dijo desde la Plaza Botero en Medellín. Esas palabras están incluidas también en el plan de gobierno del candidato (2026-2030).
El pronunciamiento de Cepeda se dio luego de sacar a la luz el asesinato del defensor de derechos humanos, Jesús María Valle, y de la violencia del paramilitarismo que atravesó a Antioquia. El candidato aseguró que Uribe Vélez, como gobernador de ese departamento y luego presidente de Colombia, fue “centro de esa macabra realidad” junto a su familia y su círculo social, ambos “estrechamente ligados al narcotráfico, paramilitarismo y narcotráfico”.
Sus palabras generaron rechazo por parte de habitantes antioqueños en redes sociales, quienes las calificaron de “estigmatización”. También por parte de figuras políticas como el congresista del Centro Democrático, Andrés Cadavid, quien señaló que se trata de una “declaratoria de guerra política y persecución”.
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La génesis del paramilitarismo y su influencia en Antioquia
El paramilitarismo nació del corazón del Magdalena Medio y se extendió hacia Antioquia. A su vez, hizo alianzas con narcotraficantes poderosos como los capos Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha. Así lo relata esta investigación de la Fundación Ideas para la Paz (FIP). Según esta última, los paras tuvieron una fuerte presencia en Antioquia, zona clave para su expansión.
La FIP y la Fundación Ideas para la Paz (Indepaz) reconocen que entre 1994 y 2002, los paramilitares lograron consolidarse en Antioquia en grupos como las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). La penetración de estos grupos armados estuvo ligada al narcotráfico y minería ilegal. Junto a las Farc, los paramilitares fueron los principales grupos armados que dejaron un alto saldo de víctimas, según la Comisión de la Verdad.
Actualmente, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) investiga las masacres de El Aro y La Granja, así como el asesinato de Jesús María Valle. Están en el marco del Subcaso Antioquia del caso 08, que investiga los crímenes cometidos durante el conflicto armado por integrantes de la fuerza pública, u otros agentes del Estado, en asociación con paramilitares o terceros civiles, en esa región del país.
No es la primera vez que Cepeda arremete contra Antioquia y Uribe por los paras
Cepeda es hijo de Manuel Cepeda Vargas, asesinado por paramilitares en 1994 mientras era congresista de la Unión Patriótica (UP). Por ese crimen, el Estado reconoció su responsabilidad. Como víctima del paramilitarismo, ha trabajado con movimientos de víctimas y la defensa de derechos humanos. En medio de eso, como congresista también destapó varios escándalos de paramilitarismo en diferentes regiones del país.
En medio de ese contexto, ha sido opositor del expresidente Álvaro Uribe, a quien culpa de la extensión del paramilitarismo y de las ejecuciones extrajudiciales que se dieron bajo su gobierno. Según la JEP, hay 6.402 víctimas de falsos positivos, entre 2002 y 2008, periodo del primer y segundo gobierno de Uribe. Esta cifra se ha cuestionado por sectores de derecha y el propio Centro Democrático, partido al que la JEP le ha pedido dejar el negacionismo.
Hasta ahora, no hay fallo judicial alguno que constate que el expresidente Uribe contribuyó a la expansión del paramilitarismo y tampoco lo responsabiliza de situaciones similares. De hecho, aunque fue condenado por presunto soborno a testigos en primera instancia, luego fue absuelto. Pero su hermano, Santiago Uribe, sí fue condenado a 28 años de cárcel por estar vinculado a la conformación de ‘Los 12 Apóstoles’.
El rechazo y la polémica por declaraciones de Cepeda
“El futuro se construye con respeto, con debate argumentado y con ideas que abren caminos. No con discursos de odio dirigidos contra regiones o pueblos”, dijo Proantioquia, fundación promotora del desarrollo de ese departamento. También los gremios empresariales antioqueños se opusieron a lo dicho por el candidato. “Somos reconocidos por nuestra profunda vocación industrial”, dijo.
También llegaron reacciones de políticos como el representante Hernán Cadavid, oriundo de Antioquia, y de Simón Molina, militante de Creemos, el partido del alcalde de Medellín Federico Gutiérrez. “No nos queda otro camino que derrotar de manera contundente a la izquierda destructora que nos odia”, afirmó Molina.
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