Son 12 atentados terroristas y más de 700 homicidios en 2025 los que han bañado de sangre a Cali, corazón del Pacífico colombiano. La inseguridad y violencia que por décadas ha asaltado a la ciudad, sigue presente, aunque ha mutado con el paso de los años. Aun así, la percepción de inseguridad en los caleños es una constante, quienes además exigen resultados a la Alcaldía de Alejandro Eder.
Actualmente, el ecosistema criminal de Cali alberga grupos de crimen organizado, mafias transnacionales e influencia de Frentes Urbanos de disidencias y otros Grupos Armados Organizados (Gaos) que se pelean por el control territorial y de economías ilícitas como el narcotráfico y el microtráfico. A su vez, la mayor parte de la violencia homicida obedece al ajuste de cuentas entre criminales.
Por eso, CW+ Noticias le puso la lupa a las cifras de seguridad en Cali, a la presencia del crimen en la ciudad y habló con expertos para dilucidar el panorama. Aunque los hurtos y extorsiones han bajado, aún generan zozobra. Los homicidios siguen atemorizando a los ciudadanos, mientras se mueven los hilos de la criminalidad cada vez más visibles.
Cali, un territorio estratégico para la criminalidad
Cali es un nodo que conecta el sur de Colombia con las rutas del Pacífico, región estratégica por el Puerto de Buenaventura que moviliza el 11,4% de la mercancía de todo el país. Por ello, está rodeada de corredores geoestratégicos que facilitan el flujo de economías ilícitas y que conectan no solo con el Puerto, sino también con Cauca, que concentra más de 31 mil hectáreas de coca, según la Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU (Unodc).
Entre esos corredores están el de Valle – Norte del Cauca, que enlaza el oriente de la ciudad con municipios como Puerto Tejada; Cauca – Pacífico, que también vincula a Cali con el Norte del Cauca y Jamundí a través de los Farallones y ofrece una salida al mar por Buenaventura, y la Vía Panamericana, eje clave que conduce a la frontera con Ecuador. Además, hay otros corredores estratégicos que rodean a Cali y el Valle de afuera hacia adentro, identificados por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
“Cali es un amalgama de violencias a nivel local, de vulnerabilidades a nivel territorial, pero que también se conectan con unas dinámicas regionales. Finalmente, la ciudad termina siendo el corazón de esa manifestación que alcanza el nivel nacional”, explica Katherine Aguirre, Investigadora del Instituto Igarapé y coordinadora de Amassuru, la Red de Mujeres sobre Seguridad y Defensa en América Latina y el Caribe.
Además de este contexto regional y local, Cali carga con una violencia histórica ligada al narcotráfico. Con la caída del Cartel de Cali, liderado por los capos Rodríguez Orejuela, y del Norte del Valle, encabezado por Orlando Henao Montoya, el control criminal de Cali se fragmentó en múltiples organizaciones de diferentes tamaños que operan como redes desplegadas territorialmente. Por esto, Aguirre asegura que la violencia en Cali ha mutado en los últimos 30 años e, incluso, está más “atomizada” que en la época de los grandes carteles de droga.
Ajustes de cuentas, homicidios y los nodos del crimen organizado
Hasta el 6 de octubre de este año, se registraron 774 homicidios. En promedio, 77 personas son asesinadas por mes. En total, van 63 asesinatos más que los registrados en el mismo periodo del año pasado (711), que tuvo una baja histórica. Aunque cifras oficiales marcan que ha habido una disminución del 37% respecto al promedio histórico de homicidios, la situación sigue preocupando. El último fin de semana de septiembre (26 al 28) y el primero de octubre (3 al 5) registraron 16 y 15 homicidios, respectivamente.
En el registro oficial, por lo menos el 66% de los homicidios se explican por crimen o ajustes de cuentas. El 30% se atribuye a casos de intolerancia o violencia impulsiva, como riñas y peleas. El 3% son homicidios por hurtos y el 1% equivale a otras causas. Según explica a CW+ Henry Bello, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, ese 66% dilucida el ecosistema criminal que hace presencia en Cali y su alcance.
Este ecosistema se configura por bandas de crimen organizado, mafias internacionales (mexicanas, italianas, albanesas y ecuatorianas) y grupos armados ilegales. Estas dinámicas de violencia hacen que la ciudad sea un escenario de “conflicto híbrido” por el control de rentas ilegales, particularmente del microtráfico, el contrabando y la minería ilegal. Hasta ahora, se han desarticulado 23 bandas criminales en Cali. Entre ellos, ‘Los Chacales’, ‘Los Burke’, ‘El Hueco’, ‘África’, ‘Los Palú’ y ‘Boscoulver’.
Según datos de la Defensoría del Pueblo, actualmente los grupos de crimen organizado logran ejercer control a nivel micro en las comunas más impactadas por la violencia, ubicadas en el Oriente y la Ladera de Cali. También en los Asentamientos Humanos de Desarrollo Incompleto (Ahdi): hasta el 2022, habían más de 9 mil Adhi, distribuidos en las comunas 21, 4, 2, 2 y en el corregimiento de Navarro. Tal como confirmó CW+ Noticias con la Policía Metropolitana, las bacrim también tienen presencia en el centro de Cali.

A su vez, Cali es la esponja que absorbe grupos de crimen organizado que vienen de otras zonas del Valle y de Chocó, como los Shottas y Espartanos, de Buenaventura; La Oficina, del Valle; los Lokos Yam, RPS y Los Zeta (provenientes de Quibdó, Chocó) y La Inmaculada, situada en Tuluá y liderada por Andrés Felipe Marín, alias ‘Pipe Tuluá’, recluido en Bogotá mientras espera su extradición a Estados Unidos.
Además de estas bacrim, en la atmósfera criminal están Juan Carlos Vaca Castillo, alias ‘Dimax’, y Andrés Felipe Flores Otelo, alias ‘Chinga Pipe’, dos cabecillas que se disputan el control territorial, del narcotráfico y microtráfico. Esta confrontación ha dejado una serie de homicidios, ataques con explosivos y ajustes de cuentas en la ciudad. A su ve, van 2.649 kilos de estupefacientes incautados, otros 2.599 kilos de marihuana y 2.899 de pastillas o drogas sintéticas.
Según el comandante Bello, Dimax es un narcotraficante con un historial delictivo que se remonta al 2014 y formó parte de estructuras paramilitares y del Clan del Golfo. ‘Dimax’ fue detenido en agosto de este año, pero sigue dirigiendo una red multicrimen desde la cárcel. También lidera estructuras dedicadas al préstamos “gota a gota” para lavar plata del narcotráfico y secuestro.
Dimax está aliado con ‘Pipe Tuluá’ y se presume que también con Eduardo Fernando Giraldo, alias ‘Boliqueso’, un excapo del Cartel del Cali. Ambos han homicidios y organizado a otros delincuentes en los patios 1, 6 y 9 de la cárcel Villahermosa. También han ejercido presión contra dragoneantes del Inpec bajo la sigla Mago (Muerte a Guardianes del Inpec). De hecho, estaría detrás del atentado con granada Villahermosa del pasado 6 de junio, que dejó cuatro dragoneantes heridos y otros dos civiles.
‘Dimax’ está detrás del atentado del pasado 24 de septiembre contra la camioneta del director regional del Inpec, Guillermo Andrés González Andrade, como represalia a las medidas carcelarias y de desarticulación que han tomado las autoridades. Además, habría ordenado el atentado contra una camioneta en El Retiro, ocurrido el pasado 28 de agosto y que dejó dos muertos y varios heridos. El ataque iría dirigido a ‘Chinga Pipe’.
Por su parte, la Policía especula que ‘Chinga Pipe’ tendría alianzas con Greilyn Fernando Varón Cadena, conocido como ‘Martín Bala’, cabecilla recluida de ‘La Gran Alianza’, una estructura residual del Cartel de Cali y un rival histórico de ‘Dimax’. ‘Chinga Pipe’ fue capturado el 28 de agosto de este año, a pesar de que un juez le había concedido detención domiciliaria en un resguardo indígena en Florida, Valle.
El terrorismo y los frentes urbanos de los grupos armados organizados
Según cifras de la Policía, en Cali van 12 atentados de terrorismo en lo que va del 2025. Un incremento del 300% frente a los registrados en 2024, que tuvo apenas tres. Ha sido el año más alto desde el 2006, que tuvo 26 registros. El terrorismo se volvió panorama en la ciudad en este año, en medio de la presencia de frentes urbanos de GAOs —que no es nueva—, de la situación de la política de Paz Total y de la intervención del gobierno a El Plateado, Cauca.
La subida del terrorismo en Cali se debe a a una respuesta directa a operaciones militares contra las disidencias en el Cauca y Jamundí (en la que se construirá el Batallón Coraza) como estrategia para demostrar una incapacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos. Así lo explica a CW+ Noticias Daniela Gómez, ex viceministra de Defensa e investigadora de Indepaz. “Es un intento de desconcentrar las capacidades de las Fuerzas Militares en estas zonas y trasladarlas a Cali”, dice.
Esta visión se complementa con la perspectiva de Iván Carvajal, experto en seguridad. “Cali es el eje central de la estrategia militar y policial de todo el suroccidente. Al realizar atentados aquí, buscan golpear la cúpula de la estrategia para enviar un mensaje político-militar de que ellos son quienes controlan el territorio”, asegura a CW+ Noticias.
Según el monitoreo de la Defensoría, en la ciudad hay estructuras urbanas de GAOs presentes en diferentes zonas. Del Ejército de Liberación Nacional (ELN) están el Frente de Guerra Urbano Nacional Camilo Torres Restrepo y el Frente Guerrillero Omaira Montoya Henao, con apoyo del Frente de Guerra Suroccidental.
Tienen presencia principalmente en las comunas de las zonas de ladera y el oriente de Cali. En barrios como Siloé (Comuna 20), Mojica (Comuna 15) o Floralia (Comuna 6), han realizado convocatorias a jóvenes. También afectan los derechos de habitantes en sectores como Desepaz (Comuna 21), Llano Verde (Comuna 15), Villa San Marcos (Comuna 14) y El Poblado I (Comuna 13).
Por otro lado, del Bloque Occidental Jacobo Arenas (Bocja) están el Frente Jaime Martínez, Frente Carlos Patiño y el reorganizado Frente Urbano Manuel Cepeda Vargas. Esta es la facción comandada por alias ‘Iván Mordisco’ luego de su ruptura con alias ‘Calarcá’ y que tiene en jaque la seguridad del suroccidente del país y de Cali.
Desde la ciudad, tienen mayor influencia en las comunas 1, 6, 12, 13, 14, 15, 20 y 21. Sin embargo, tienen capacidad para incidir en toda la ciudad, ya sea directamente o subcontratando a bandas criminales. Desde la zona rural de Cali, se han identificado un posible avance del Frente Jaime Martínez en el corregimiento de Navarro y en los sectores de La Vorágine (corregimiento de Pance), Felidia y Pichindé.

El pasado 25 de agosto, la Policía capturó a Walter Esteban Jonda Ipía, alias ‘Sebastián’; Carlos Steven Obando Aguirre, alias ‘El Mono’, Dionar Mancilla ‘Mocho’ y Darwin Castro ‘Lico’, del Frente Jaime Martínez. Los dos primeros están señalados de atentar con explosivos contra la Base Aérea, el hecho que dejó 6 muertos y 78 heridos. Los últimos, de atentar contra la Estación Los Mangos, en donde hubo un muerto y 17 heridos.
En menor medida, también están presentes estructuras de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano —antes Segunda Marquetalia—, cuyos integrantes provienen del Pacífico Nariñense, como Tumaco. Actúan de manera intermitente en las comunas 15 y 20, utilizando Cali principalmente como base logística y para el lavado de activos. También hay del Clan del Golfo, un grupo residual del paramilitarismo. Incide en dinámicas criminales del oriente y la ladera.
Las mafias y bandas transnacionales
El narcotráfico transnacional llega a Cali para influir en el control del microtráfico y definir las rutas del narcotráfico para sacar la droga del país. Hay Carteles mexicanos, como el Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación (Cjng), que se concentran como compradores mayoristas de cocaína.
También hay presencia de mafias italianas, como como la ‘Ndrangheta, y mafias albanesas. El pasado 9 de agosto, un operativo conjunto entre la Policía y autoridades judiciales capturó en Cali a Federico Starnone, capo del narcotráfico italiano. Starnone coordinaba envíos de cocaína desde Sudamérica hacia Europa y era buscado en 196 países.
De este último país también se han identificado la influencia de bandas como Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones. Como reporta esta investigación del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (Oeco), Los Lobos y Los Choneros han encontrado en el oro una fuente de ingresos para blanquear dinero e invertir en ganancias ilícitas. A su vez, el mercurio, esencial para la minería ilegal, estaría llegando de Ecuador.
Estas mafias transnacionales no operan solas. Subcontratan o se alían con grupos armados y bandas criminales colombianas. Por ejemplo, la mafia ‘Ndrangheta’ trabaja de forma coordinada con el Clan del Golfo (EGC), mientras que también se han detectado vínculos con Los Choneros y el Primer Comando Capital (PCC de Brasil).

Esta articulación les permite acceder a las “cadenas de valor” de las economías ilícitas. Los grupos locales, como las Bocja controlan la producción de cocaína, y las mafias transnacionales se encargan de la compra y exportación. Por ejemplo, la Jaime Martínez vende el kilo de cocaína a precio de costo (aproximadamente 1.500 dólares), y los carteles mexicanos o las mafias europeas asumen la logística para sacarlo del país y venderlo en mercados internacionales a precios mucho más altos.
Extorsiones, hurtos y percepción de inseguridad
Hasta el 2 de septiembre de 2024, en Cali se habían registrado 256 casos de extorsión en Cali, una disminución del 1,89% frente al mismo periodo de 2024, que tuvo 259 casos. Se les atribuye el cobro de extorsiones de baja cuantía. Este fenómeno es generalizado y afecta indistintamente a empresarios, profesionales, empleados y pequeños comerciantes (formales e informales o ambulantes).
En mayo del 2025, como reveló El País Cali, la comunidad recibió un panfleto firmado con la sigla T.D.A. (Tren de Aragua) exigiendo a mujeres y miembros de la comunidad LGTBIQ+ que ejercen la prostitución en el centro de Cali (Obrero, Sucre, El Calvario y San Nicolás) que se “alineen” y paguen 50 mil pesos de plaza semanalmente. Según la amenaza, quienes no paguen, serán “incomodadas y agarradas de ejemplo”.
Tal como relata la Defensoría, las extorsiones se cobran diario, semanal o mensual en varias zonas de Cali. También hay extorsiones a los comerciantes de la Galería Santa Elena, quienes mantienen un flujo comercial con Cauca o municipios como Buenaventura. También hay presiones para que la población civil presten servicios de alimentación, peluquería o cometan delitos como transporte de armas.
Con respecto a los hurtos a personas, hay también una disminución. Según cifras de la Policía, hasta el 9 de septiembre del 2025, se han registrado 11,831 casos, una disminución del 25,07% frente al 2024, que tuvo 15,789. De esos más de 11 mil casos, 5.095 han sido mujeres y 6.449 hombres. Esto es clave, teniendo en cuenta que a los ciudadanos aún les preocupa la presencia de motoladrones en la ciudad, como muestra este sondeo digital aplicado por CW+ Noticias.
El hurto a comercio cayó un 18,7%, con 1,082 casos en 2025 frente a 249 más en 2024; y el hurto de automotores se redujo en un 16,2%, con 936 casos este año, es decir, 182 menos que en el año anterior. Sin embargo, el hurto a motos ha subido con 2,341 casos frente a los 2,099 del 2024.
Este escenario genera zozobra entre los caleños. Según la última encuesta de Cali Va, contratada por CW+ Noticias entre el 9 y el 19 de agosto de 2025, el 66,5% de los encuestados identificó a la violencia, la delincuencia y la falta de tranquilidad en las calles como el principal problema de la ciudad. Y en la encuesta de febrero, la Secretaría de Seguridad fue una de las peores calificadas por los caleños.
Así, en la coexistencia de un panorama híbrido de criminalidad, con la proliferación de grupos armados, de crimen organizado y mafias, la ciudad enfrenta un panorama complejo de violencia. Desde el Concejo de Cali se exige una mejor estrategia de seguridad, así como la renuncia del secretario Jairo García. Entre tanto, el conflicto persiste y Cali, como eje del Pacífico, seguirá siendo un complejo escenario que sueña con alcanzar la paz.