El domingo 13 de julio, un enorme árbol cayó repentinamente sobre un grupo de personas en un centro vacacional en Buga, Valle del Cauca. Cinco personas resultaron heridas y debieron ser trasladadas de urgencia a centros médicos de la zona. La emergencia ocurrió en horas de la tarde, cuando el club se encontraba lleno de familias disfrutando del fin de semana.
Según los primeros reportes, el árbol cayó cerca de una de las piscinas, donde había una alta concentración de personas. Además, videos difundidos en redes sociales muestran momentos de caos, con visitantes corriendo a socorrer a los heridos y trasladándolos de forma improvisada hacia zonas más seguras.
Organismos de socorro como Bomberos, Cruz Roja, Defensa Civil y personal médico de la Clínica Redes Imat respondieron de inmediato. El Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Buga confirmó que recibieron el llamado a través de la línea de emergencias. “Varias personas resultaron heridas. Algunas fueron trasladadas por entidades privadas, y una por nuestros equipos”, indicaron los bomberos. El susto se apoderó del lugar, pero gracias a la rápida atención no hubo víctimas fatales. Las autoridades locales investigan qué provocó la caída del árbol y si había señales de deterioro visibles que no fueron atendidas.
Otro accidente similar en Antioquia
Mientras en Buga se investiga la caída del árbol, un hecho similar cobró la vida de un hombre en Betania, Antioquia. Humberto de Jesús Vélez Ángel, reconocido aserrador de la región, murió tras recibir un golpe en la cabeza por una rama caída durante labores de tala.
Según el Cuerpo de Bomberos de Betania, la rama no pertenecía al árbol que estaba cortando, sino que se desprendió de otro cercano. Las autoridades revisan si el trabajador portaba casco u otros elementos de protección. El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad en áreas rurales y recreativas ante el riesgo de caída de árboles.