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Cali marchó en paz: Manifestaciones sin alteraciones

Las jornadas del 28 y 29 de mayo transcurrieron en completa calma.

Cali demostró una vez más su capacidad para convivir en la diferencia y garantizar los derechos de todos sus ciudadanos. Durante las movilizaciones convocadas en el marco del Paro Nacional, la capital del Valle vivió dos días de manifestaciones pacíficas, sin afectaciones al orden público y con una amplia participación ciudadana que fue acompañada de un operativo institucional riguroso y articulado.

Desde la Alcaldía Distrital, el alcalde Alejandro Eder celebró el desarrollo ejemplar de las jornadas: “Cali es una ciudad reconciliada, donde cabemos todos. Logramos respetar los derechos tanto de quienes salieron a marchar como de quienes no lo hicieron. Este es el camino hacia la democracia plena”.

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Las movilizaciones se concentraron en puntos estratégicos como el Parque de las Banderas, la Plazoleta de San Francisco, el sector de Sameco y la sede de la Gobernación del Valle. En todos los lugares se contó con el acompañamiento de los organismos de seguridad, mediadores de paz, funcionarios de las secretarías distritales y entes de control.

Autoridades realizaron monitoreo constante sobre las marchas en la ciudad

Desde el Puesto de Mando Unificado (PMU), instalado en la sede de la Policía Metropolitana, las autoridades realizaron monitoreo permanente para asegurar el buen desarrollo de las actividades. “No tuvimos ningún hecho que alterara la tranquilidad de la ciudad. Los caleños dieron un ejemplo de comportamiento cívico”, aseguró Jairo García Guerrero, secretario de Seguridad y Justicia.

Uno de los aspectos destacados por la Administración fue la continuidad de los servicios sociales. El alcalde Eder hizo énfasis en la protección de los derechos de la niñez: “No se suspendió el Programa de Alimentación Escolar. Más de 15.000 niños recibieron su alimentación sin interrupciones. Esto también es reconciliación y respeto por la ciudadanía”.

La secretaria de Paz y Cultura Ciudadana, Johana Caicedo, subrayó la labor de los mediadores institucionales que acompañaron todo el proceso. “Estuvimos presentes en cada punto de encuentro, facilitando el diálogo, escuchando y garantizando que todos se sintieran seguros y respetados”.

Con este balance, Cali reafirma su vocación de ciudad abierta al diálogo, donde la protesta pacífica es posible y el respeto a los derechos ciudadanos es una prioridad. La experiencia de estos dos días fortalece el compromiso colectivo con la reconciliación, la convivencia y la democracia participativa.