Desde las primeras horas de este lunes 20 de abril, un grupo de ciudadanos inició una protesta pacífica en la sede de Guadalupe de la EPS S.O.S., al sur de Cali. Los manifestantes denuncian el incumplimiento recurrente en la entrega de fármacos de alto costo y la falta de atención domiciliaria. Según los afectados, la situación se volvió crítica tras la intervención de la entidad, dejando a cuidadores y pacientes en una situación de vulnerabilidad extrema.
Las quejas se centran en la ausencia de insumos básicos como pañales, sondas y guantes para procedimientos médicos. Pacientes con movilidad reducida señalan que la falta de estos elementos impide su desarrollo diario y afecta su dignidad personal. Por su parte, las cuidadoras de personas con discapacidad manifestaron un fuerte agotamiento debido a la suspensión de los servicios de enfermería que garantizaban el bienestar de sus familiares en el hogar.
Transición de proveedores: la respuesta de la gerencia
Ante el plantón, la gerencia de la EPS S.O.S. explicó que los inconvenientes se deben a un cambio en la red de prestadores. Varios proveedores de atención domiciliaria notificaron que no seguirán operando con la entidad, lo que forzó un proceso de empalme con nuevas empresas. La dirección de la EPS aseguró que no existe una negación del servicio, sino un ajuste administrativo para trasladar a los usuarios a nuevos centros de atención.
Para mitigar el desabastecimiento de medicamentos, la entidad informó sobre la apertura de nuevos puntos de entrega. Durante el último fin de semana se realizaron operativos de traslado de datos entre los operadores antiguos y los nuevos. Sin embargo, la institución reconoció que el proceso de transición sigue en marcha mientras identifican a cada paciente para asegurar la continuidad de sus tratamientos.
Exigen vigilancia de la Superintendencia de Salud
Los manifestantes solicitaron la presencia inmediata de las autoridades de control para verificar la entrega real de los insumos pendientes. Los usuarios advirtieron que mantendrán la toma de la sede hasta recibir soluciones concretas y no solo promesas administrativas. Para la comunidad afectada, los retrasos en la salud son comparables a la falta de alimento, pues ponen en riesgo la estabilidad física de quienes no pueden valerse por sí mismos.
La jornada de protesta resalta la tensión que viven las EPS intervenidas en el país. Mientras la gerencia pide paciencia por los cambios logísticos, las familias insisten en que la salud no puede esperar a los tiempos burocráticos. La vigilancia de la Superintendencia Nacional de Salud será clave para destrabar la entrega de materiales médicos y reactivar los cuidados en casa que hoy están suspendidos.
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