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Petro reaparece con nuevo rostro tras cirugía estética

La intervención quirúrgica, realizada durante la Semana Santa, ha sido confirmada como un lifting facial.

Gustavo Petro, presidente de Colombia, sorprendió al país al reaparecer en actos oficiales con un notable cambio físico. La intervención, practicada en una clínica del norte de Bogotá, consistió en un lifting facial, también conocido como ritidoplastia, una cirugía estética que reposiciona los tejidos del rostro y elimina el exceso de piel para suavizar arrugas y dar una apariencia más juvenil.

El mandatario, de 65 años, no ocultó el procedimiento. Durante un evento en Soledad (Atlántico), lo asumió con naturalidad: “Soy un poco vanidoso”, dijo, y aseguró que terminará su mandato “más joven que como entré”. Aunque también explicó que el motivo inicial de la cirugía fue extirpar una masa de la que se sospechaba pudiera ser maligna, no detalló el diagnóstico posterior.

Cirugía estética Petro

La intervención, que ha causado revuelo mediático, se realizó el pasado 16 de abril, y fue notada por cicatrices visibles en transmisiones recientes del Gobierno. Usuarios en redes sociales, así como figuras públicas, han opinado sobre los cambios estéticos, dividiéndose entre quienes critican el gesto en medio de la coyuntura política y quienes defienden su derecho a decidir sobre su imagen.

Cirugía estética de Petro pudo superar los 40 millones de pesos

Expertos en cirugía plástica aclaran que este tipo de procedimientos son comunes y seguros cuando se realizan bajo supervisión médica adecuada. La doctora Silvia Romero, especialista en cirugía estética, señaló que el lifting busca “restaurar el contorno facial afectado por la edad”, y su duración puede extenderse entre tres y siete horas, dependiendo del área tratada.

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El precio de este tipo de cirugía puede superar los 40 millones de pesos, y su popularidad ha crecido entre personas que desean suavizar signos de envejecimiento. El caso de Petro ha puesto nuevamente sobre la mesa la relación entre imagen, salud y vida pública, dejando preguntas abiertas sobre los límites entre lo personal y lo político.

Para algunos, la decisión del presidente es una muestra de honestidad al hablar abiertamente sobre un tema que suele mantenerse en privado. Para otros, es una distracción en medio de debates nacionales más urgentes.