En el competitivo escenario global, proteger la identidad de una marca se ha vuelto una estrategia esencial para asegurar el crecimiento sostenible de las empresas. Las compañías que buscan expandirse más allá de sus fronteras necesitan más que un buen producto o una campaña publicitaria: requieren respaldo legal. En este contexto, varias marcas colombianas han comprendido la importancia de registrar su identidad ante organismos internacionales como la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo), una acción que se traduce en protección jurídica, posicionamiento comercial y oportunidades de expansión.
Empresas como Crepes & Waffles, Juan Valdez, Totto, Andrés Carne de Res, Ramo y Postobón tomaron la delantera al inscribirse oficialmente en Europa. Esta decisión estratégica les permite operar con seguridad en ese continente, al tener los derechos exclusivos sobre su nombre y logotipo en uno o más países de la región. De este modo, no solo blindan su reputación y trayectoria, sino que abren la puerta a nuevos mercados sin riesgo de perder su identidad comercial. Registrar una marca en el exterior ya no es un lujo, sino una necesidad en un mundo cada vez más interconectado.
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Frisby: una omisión costosa
Mientras algunas compañías avanzan con pasos firmes en el ámbito internacional, Frisby Colombia enfrenta un obstáculo significativo. La firma nunca registró su marca en la Unión Europea, y esa omisión abrió la puerta para que una nueva empresa, Frisby España, se adueñara legalmente del nombre en ese territorio.
Ubicada en Bilbao, Frisby España inscribió el nombre ante la Euipo y ahora cuenta con los derechos exclusivos para operar con esa identidad comercial en Europa. La decisión del organismo europeo fue clara: al no haber registro previo por parte de la marca colombiana, la protección se otorga a quien la solicitó primero.
Frisby España, incluso, ha manifestado su disposición para dialogar con la casa matriz colombiana, aunque el control legal sobre el nombre ya lo tiene. La situación ha desatado un debate entre lo ético y lo legal, pero en términos prácticos, el error estratégico ya está hecho.

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Una lección para el empresariado
El caso de Frisby deja una enseñanza, proteger legalmente la identidad de una empresa no puede postergarse. Aun si no se tiene una expansión internacional en mente, registrar una marca en mercados clave puede evitar pérdidas reputacionales y comerciales a largo plazo.
Hoy, las marcas colombianas que se adelantaron al registro pueden seguir creciendo con tranquilidad. Frisby, por su parte, deberá afrontar las consecuencias de no haber blindado a tiempo su nombre, mientras otra empresa aprovecha el vacío legal para posicionarse con su identidad en un nuevo continente.