Colombia atraviesa una crisis silenciosa. El país ya no produce todo el gas que consume. En abril de 2026, los datos confirman un cambio drástico. Según un informe de Corficolombiana, la producción nacional cayó un 15,7 % interanual en febrero. El volumen bajó a 695 millones de pies cúbicos diarios (MPCD). Este es el nivel más bajo en la historia reciente para ese mes. Los campos de gas están envejeciendo y no hay nuevos proyectos que cubran el hueco.
Esta falta de gas propio disparó las compras al exterior. Ahora, el Gas Natural Licuado (GNL) extranjero representa el 23 % de la oferta total. Hace diez años, las importaciones apenas llegaban al 3 %. El país ya no trae gas solo para emergencias. Desde finales de 2024, Colombia necesita el gas de otros países para el uso diario en hogares, industrias y vehículos.
La advertencia climática de la NOAA
El panorama se complica por el clima. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) lanzó una alerta crítica. La entidad reportó una probabilidad superior al 90 % de que el fenómeno de El Niño se intensifique en septiembre. Sin lluvias, las hidroeléctricas no pueden generar suficiente energía. El país debe encender las plantas térmicas, las cuales funcionan principalmente con gas.
Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgás, explicó el riesgo. Durante las sequías, las térmicas triplican su consumo de gas. Actualmente, la planta de regasificación de Cartagena (SPEC GNL) opera al límite. Esta infraestructura garantiza el 47 % de la demanda nacional, pero no es suficiente. Sin nuevos proyectos, un fenómeno climático fuerte podría causar un desabastecimiento real.
El alto costo de traer gas en barcos
Importar gas impacta directamente el bolsillo de los colombianos. Traer el combustible en buques desde Estados Unidos o Trinidad y Tobago es costoso. El proceso incluye enfriar el gas para volverlo líquido, transportarlo y luego convertirlo de nuevo en gas en Colombia. Corficolombiana informó que estos costos elevaron el precio industrial un 69 % en el último año. El sector residencial sufrió un alza del 23 %.
La situación internacional empeora los precios. Los conflictos en Medio Oriente mantienen el valor del gas cerca de los 15 dólares por millón de BTU. Como Colombia renovará contratos de importación en mayo, los usuarios finales podrían ver nuevos aumentos en sus facturas.
Trabas estatales y proyectos urgentes
El sector energético corre para construir nueva infraestructura. Sin embargo, los trámites oficiales frenan el avance. Naturgás pidió al Gobierno agilizar los permisos de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y de la DIMAR. Estas licencias son vitales para que las empresas invierten dinero en los siguientes proyectos:
- Puerto Bahía: un desarrollo de Ecopetrol y Frontera Energy. Aportaría 126 MPCD desde el tercer trimestre de 2026.
- Regasificadora del Pacífico: proyecto de PIO SAS para llevar gas al suroccidente del país.
- Planta en La Guajira: proyectada para 2027 con una capacidad de 250 MPCD.
El futuro: Venezuela y el proyecto Sirius
El Gobierno busca soluciones a largo plazo, pero ninguna es inmediata. La reactivación del gasoducto con Venezuela es incierta por problemas contractuales y daños en la tubería. Por su parte, el proyecto offshore Sirius (en el mar Caribe) es la gran apuesta nacional. Su potencial es enorme, pero el gas solo entraría al mercado entre 2029 y 2030.
Hoy, la estabilidad energética de Colombia depende de la rapidez para importar gas. El país ya no compite contra sí mismo, sino contra los precios y la logística del mercado mundial.
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