La presencia del oso andino en las montañas del Valle del Cauca y el centro del país ha crecido de manera importante en la última década. Según los resultados del programa “Conservamos la Vida”, la ocupación de esta especie en la Cordillera Occidental pasó del 52% al 76%.
El éxito de esta estrategia se refleja en que el oso ahora habita el 61% de la Cordillera Central. Para lograrlo, la CVC y sus aliados han firmado 90 acuerdos de conservación con familias campesinas.

Según explicaron las autoridades ambientales, estos pactos permiten que las actividades productivas convivan con la fauna silvestre sin que se presenten ataques a animales domésticos.
Además, el monitoreo constante ha sido muy importante para entender cómo se mueve la especie. Actualmente, el departamento cuenta con la red Otus, compuesta por 240 cámaras trampa que registran la biodiversidad en tiempo real. Recientemente, estas cámaras captaron imágenes de un joven macho de oso andino en la cuenca del río Bugalagrande.
El oso andino, impulso para la región
La protección del oso también ha impulsado la economía local a través de negocios sostenibles. Un ejemplo es la marca Café Oso Andino, que ha producido más de 34.000 kilos de café amigable con el medio ambiente. Este producto cuenta con sellos internacionales que permiten a los caficultores de zonas como El Águila vender a mejores precios en el exterior.
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De cara al año 2030, el proyecto busca expandirse con la llegada de nuevos socios como la Corporación Autónoma Regional del Quindío.
Uno de los principales objetivos sigue siendo restaurar los bosques y páramos que garantizan el agua para millones de personas. Cabe recordar que, al cuidar el hogar del oso, se asegura la supervivencia de miles de especies que mantienen el equilibrio de la naturaleza.