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El regreso de las pescas milagrosas tiene en alerta a los viajeros de la vía Panamericana

Entre cinco y seis secuestros exprés ocurren cada día en tramos críticos de la Panamericana.

La vía Panamericana es un punto estratégico y muy importante no solo para el suroccidente colombiano, sino para el país entero. Diariamente transitan por este corredor cientos de personas, mercancías y vehículos entre el Valle, Cauca y Nariño. Sin embargo, en los últimos meses, esta carretera ha vuelto a ser escenario de las llamadas “pescas milagrosas”.

Viajar después de Santander de Quilichao hacia el sur del país se siente para muchos como caminar por la cuerda floja. Las historias de quienes transitan por sectores como Mondomo, Pescador y Cajibío coinciden. Grupos de hombres armados detienen los vehículos, bajan a sus ocupantes y los internan en las montañas por un par de horas. No se trata de secuestros largos de años, sino de una modalidad exprés que busca dinero inmediato mediante transferencias o pagos rápidos.

Según una reciente investigación publicada por Semana, se estima que cada día ocurren entre cinco y seis de estos casos. El objetivo principal suelen ser las camionetas de alta gama, que sirven a los grupos armados para moverse por las trochas.

Las víctimas relatan momentos de angustia donde la vida depende de qué tan rápido su familia pueda reunir una suma millonaria. Una vez que se concreta el pago, las personas son liberadas, pero el trauma y la pérdida del vehículo quedan marcados para siempre.

Quiénes están detrás del control en la vía

La situación de orden público en este tramo de la Panamericana responde a una disputa territorial muy fuerte. De acuerdo con la informe, las estructuras responsables de estos retenes ilegales serían las disidencias de las Farc. Específicamente, se señala a las columnas Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y la Carlos Patiño, todas bajo el mando de alias Iván Mordisco. Estos grupos utilizan la carretera no solo para financiarse, sino para demostrar que ellos tienen el control de la zona.

Las “pescas milagrosas” en la Panamericana. Foto: Procuraduría

Para la fuerza pública, el reto de vigilar este corredor es gigante debido a la cantidad de salidas rurales que tiene la vía. Los delincuentes montan los retenes en cuestión de minutos, cuando llega la patrulla, ya se han escondido en la maleza. Esto ha provocado que muchos transportadores prefieran no viajar de noche o hacerlo en caravanas improvisadas.

El impacto económico que golpea a la región

El problema va mucho más allá del susto de los pasajeros, pues también afecta de cierta forma, el bolsillo de los colombianos. Al ser la vía principal por donde llega la comida y el combustible al sur del país, los bloqueos y la inseguridad disparan los precios.

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Comerciantes de ciudades como Popayán y Pasto ya sienten el golpe por el retraso en las entregas de mercancía. Muchos conductores de carga aseguran que después de las seis de la tarde la vía queda prácticamente a merced de quienes imponen su ley. Las familias que han pasado por esta pesadilla prefieren, en muchos casos, no denunciar ante la justicia por temor a las represalias.

¿De dónde surgen las llamadas “Pescas milagrosas”?

Históricamente, el término de las “pescas milagrosas” nació a finales de los años 90 como una de las tácticas más temidas de las antiguas Farc para sembrar el terror en las carreteras nacionales. En aquel entonces, las guerrillas bloqueaban vías principales y retenían a decenas de conductores de manera aleatoria, seleccionando a sus víctimas según el vehículo o la apariencia para luego exigir rescates.

Según registros históricos de portales especializados en el conflicto como VerdadAbierta.com, esta modalidad no solo buscaba recursos económicos de forma rápida, sino que paralizaba la movilidad de regiones enteras, convirtiendo los viajes intermunicipales en una amenaza constante. Hoy, el resurgimiento de estas retenciones en el Cauca revive ese oscuro capítulo que muchos colombianos creían haber dejado en el pasado.