El atentado contra el Batallón Agustín Codazzi en Palmira ocurrió cerca de las 9:00 p.m., cuando un vehículo acondicionado con explosivos lanzó tres cilindros hacia las instalaciones militares. Según el reporte oficial del Ejército, las detonaciones causaron daños materiales en la infraestructura, pero por fortuna no dejaron soldados ni civiles lesionados. Las imágenes captadas en el lugar muestran la fuerza del estallido que despertó a gran parte del municipio.

Las tropas de la Tercera Brigada reaccionaron para asegurar el perímetro y proteger a las familias que viven cerca de la unidad. Las autoridades atribuyen este hecho terrorista a la estructura “Jaime Martínez”, grupo que opera en la zona rural de la región. El uso de cilindros lanzados desde vehículos se ha vuelto una modalidad recurrente que pone en riesgo directo a la población civil.
Tras el estallido, el Ejército Nacional implementó un fuerte Plan Candado en los accesos principales a Palmira y Cali. La vigilancia se reforzó con patrullajes conjuntos entre la Policía y la Fuerza Aérea para evitar nuevos incidentes durante la madrugada. Se habilitó la Línea 107 para que la comunidad denuncie cualquier movimiento sospechoso en sus barrios de forma anónima.
Conexión con los hechos en Cali
Este suceso en Palmira se registró apenas horas después de un atentado similar contra el Batallón Pichincha en el sur de Cali. En la capital del Valle, las autoridades ofrecieron una recompensa de hasta 200 millones de pesos por los responsables. La gobernadora Dilian Francisca Toro confirmó que el vehículo usado en Cali tenía placas de Puerto Tejada y rampas artesanales.
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Tanto el alcalde de Cali como los mandatarios regionales exigen mayor contundencia al Gobierno Nacional frente a estas estructuras criminales. “No aguantamos más que Cali sea un laboratorio para el terrorismo”, sentenció Alejandro Eder tras los recientes ataques.