A través de un nuevo proyecto de resolución, el Gobierno nacional busca transformar la manera en que los consumidores identifican los productos poco saludables. La iniciativa del Ministerio de Salud pretende unificar y endurecer las reglas actuales, modificando las normativas vigentes desde 2021. El objetivo central es eliminar vacíos legales y ofrecer información más clara sobre los riesgos asociados al consumo de ciertos alimentos.
El cambio más significativo de esta propuesta es la introducción de un sello exclusivo para productos “ultraprocesados”. Bajo esta nueva regla, un alimento recibirá esta clasificación si contiene al menos un ingrediente ultraprocesado o un aditivo cosmético. Esta advertencia será obligatoria y se presentará de forma independiente a los sellos nutricionales ya conocidos sobre exceso de azúcares o grasas.
Nuevos “microsellos” para empaques pequeños
Uno de los puntos clave de la resolución es la adopción de microsellos. Estos están diseñados específicamente para empaques de tamaño reducido donde los octágonos tradicionales no caben adecuadamente. Con esta medida, el Gobierno busca que ningún producto, sin importar su tamaño, evite las advertencias de salud. Esto impactará directamente en el mercado de los dulces y productos de consumo rápido.
Esta actualización normativa se alinea con la política fiscal del Gobierno, que ya implementó impuestos específicos para los alimentos ultraprocesados en la pasada reforma tributaria. Al endurecer el etiquetado, se busca que el impacto visual de las alertas sea coherente con la carga impositiva, desincentivando el consumo de productos que generan afectaciones a la salud pública a largo plazo.
Fortificación obligatoria: la otra cara de la moneda
Mientras se endurece el control sobre los ultraprocesados, el Gobierno también avanza en el enriquecimiento de la dieta básica de los colombianos. Mediante el Decreto 380 de 2026, se ordenó la fortificación obligatoria del arroz y las harinas de trigo y maíz. La norma exige añadir micronutrientes como hierro y zinc para combatir deficiencias nutricionales en niños y mujeres gestantes.
A diferencia del etiquetado de advertencia, la fortificación es una medida de salud preventiva que aprovecha alimentos de bajo costo y alto consumo. El Ministerio de Salud enfatizó que esta adición de vitaminas y minerales no altera el sabor ni el precio de los productos. Así, el Ejecutivo busca un equilibrio: alertar sobre lo que hace daño y fortalecer nutricionalmente los alimentos esenciales de la canasta familiar.
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