El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia ordenó la salida del encargado de la embajada de Bolivia en Bogotá, Ariel Percy Molina Pimentel. La decisión de la Cancillería colombiana se tomó bajo el principio de reciprocidad diplomática internacional.
Horas antes, el gobierno de Bolivia expulsó a la embajadora de Colombia en ese país, Elizabeth García. El gobierno de Bolivia, liderado por el presidente Rodrigo Paz, declaró persona no grata a la embajadora de Colombia.
Según la Cancillería boliviana, la medida responde a una presunta intromisión constante del mandatario colombiano en sus asuntos políticos internos. Específicamente, las autoridades bolivianas cuestionan el respaldo de Petro hacia Evo Morales, quien afronta una orden de captura en su país.
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, cuestionó de forma directa la postura de su homólogo colombiano en sus declaraciones oficiales.
Paz afirmó: “El ataque de Petro es un ataque a la democracia boliviana, porque él ha preferido su ideología, que parece carecer de conceptos democráticos, por encima de las relaciones y el respeto a la democracia de nuestras naciones. Por eso su embajadora se va, lo sentimos mucho, pero se va porque representa la voluntad antidemocrática del señor”.
Respuesta de la Cancillería de Colombia
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia negó cualquier intención de intervenir en las decisiones internas de la nación andina. El gobierno colombiano ratificó mediante un comunicado su respeto absoluto por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
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Sin embargo, ante la salida forzada de su embajadora, aplicó la misma medida para el representante de Bolivia en Bogotá.
La Cancillería colombiana aclaró que mantiene total disposición para apoyar procesos de paz y diálogo, siempre que el gobierno boliviano lo solicite.