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Legislar y ser madre, un reto para las congresistas de Colombia

Tres congresistas conversaron con este medio y sacaron a la luz los retos de maternar mientras se hace política en el país.

El Congreso es uno de los recintos de la política más demandantes del país. Al legislativo llegan tanto hombres, como mujeres. Sin embargo, la participación femenina sigue siendo menor, al ser una esfera que históricamente ha dominado el poder masculino. Constantemente, el machismo prolifera esos espacios y es más evidente cuando, por ejemplo, las mujeres que quieren llegar también son madres. 

Este medio conversó con las congresistas María Fernanda Cabal, del Centro Democrático; Norma Hurtado, del partido de La U, y María Fernanda Carrascal, del Pacto Histórico. Las tres son madres y, aunque ocupan el Congreso desde orillas políticas distintas, una visión en conjunto las une: la convicción de que tener hijos no debe ser un limitante para hacer política y la necesidad de seguir legislando a favor de quienes maternan. 

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En 2022, llegaron 86 mujeres al Congreso versus 209 hombres. Aunque la participación de las mujeres aumentó en un 9,4% frente al periodo del 2018-2022, el Capitolio Nacional siguió siendo un centro dominado en su mayoría por hombres. A esto se le suma que gran parte de las mujeres son madres o se convirtieron en una mientras ejercían como congresistas.

“Las instituciones y la política no han sido diseñadas por mujeres ni para mujeres, muchísimos menos para quienes tenemos obligaciones del cuidado, para quienes somos mamás”, dice a CW la representante a la Cámara por Bogotá del Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal. “Esto también empieza a abrir caminos de participación en las mujeres, para que no nos toque elegir entre ser mamás o ejercer la política”, agrega.

Esta visión también la comparten las senadoras María Fernanda Cabal y Norma Hurtado, quienes aseguran que las labores de cuidado se cruzan con las responsabilidades como legisladoras o incluso los horarios extendidos que implica hacer política. “El reto es la falta de tiempo, no poder compartir, ni ver crecer a los hijos. Por eso cada vez menos mujeres se presentan en la política. Si no tuviéramos ese obstáculo, seguro muchas más entrarían”, señala Cabal a este medio. 

La senadora Hurtado asegura que además de ser madre biológica, en su ejercicio como congresista se vuelve “madre de una comunidad” por su trabajo en territorio, con diferentes jóvenes y poblaciones. Esta visión de maternar comunidades también se vuelve un reto, particularmente en la capacidad de distribuir el tiempo entre los hijos propios y los hijos que se hacen en la política. 

En diciembre del 2024, el presidente Petro sancionó la ley que establece la licencia de maternidad para las mujeres que hacen política sin perder sus derechos. Esta ley contó con 19 autoras mujeres desde el Congreso. Entre ellas, Carolina Arbeláez y Lina Garrido, de Cambio Radical; Jennifer Pedraza, de Dignidad y Compromiso; Andrea Padilla y Catherine Juvinao, de Partido Verde; María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, del Centro Democrático; y María Fernanda Carrascal y María José Pizarro, del Pacto Histórico, entre otras.

Uno de los aspectos más importantes de esta ley es que las diputadas, concejales y edilesas, aún después de tener a sus bebés, puedan ejercer su derecho al voto a distancia a través de la virtualidad. “Yo no me tomé la licencia de maternidad para poder defender la reforma laboral. Me siento muy orgullosa, pero no debería pasarle a ninguna política tener que elegir entre cuidar a su hijo o defender su lucha y su causa en el Congreso o corporación elegida por voto popular”, asegura Carrascal.

Carrascal tuvo a su hija Amalia el 20 de junio del 2024, casi un año después de ser electa por voto popular para representar a la capital del país. La congresista pasó su embarazo debatiendo la reforma laboral del presidente Gustavo Petro que se convirtió en ley a mitad de 2025. Fue coordinadora ponente de tal reforma y tenía dos meses cuando inició el debate. 

Antes de aprobar y sancionar esa ley, las congresistas que tuvieran hijos mientras ejercían su labor legislativa, debían apartarse por cuatro meses del cargo. En ese lapso, las reemplazaba el siguiente en la lista, sus proyectos quedaban detenidos y, por ende, tampoco tenían derecho a votar. Ni siquiera desde la distancia. Ahora, sí pueden hacerlo y además tienen un plazo de un año para garantizar el derecho de la licencia. 

Además, con la implementación de la tecnología no solo se puede mantener la voz y el voto a distancia, sino que también es una herramienta que facilita la comunicación cuando pasan días completos sin ver a sus hijos y a su familia. “La tecnología es bienvenida sea para hacer esa llamada, para dejar un bonito mensaje y decirle a la familia ‘aquí estoy presente, estoy acompañándolos estoy viendo cómo resuelvo alguna situación particular’”, dice la senadora Hurtado. 

Por su parte, Cabal reconoce que no solo las madres en política, sino todas del país, deberían tener más acceso a la tecnología para trabajos remotos o mantener una relación más cercana con sus hijos desde sus labores a la distancia. Bajo esa línea se han impulsado algunos programas como “Mujeres Tic para el Cambio”, del Ministerio de las TIC. Uno de los pilares básicos de este programa son los cursos para mujeres y madres que otorgan herramientas para trabajar desde casa, impulsar emprendimientos digitales e innovar desde la tecnología. Sin embargo, sigue siendo un reto para un país en donde las brechas digitales persisten.

Hasta 2023, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) resaltó que la brecha económica era el motivo principal por la cual los hogares del país no accedían a herramientas tecnológicas o a servicio de internet. También hay otros factores como la diferencia de acceso entre zonas urbanas y rurales, el nivel de escolaridad y las desigualdades que son más profundas en algunos departamentos que en otros.

Hurtado asegura que en su nuevo periodo como senadora —que inicia desde el 20 de julio y va hasta el 2030— tendrá como prioridad a las madres cuidadoras de los sectores más vulnerables. Según el Dane, más del 80% de las personas cuidadoras en Colombia son mujeres. Muchas no son remuneradas y descuidan su trabajo, su salud y sus proyectos de vida.

La senadora dice que sacará adelante un subsidio para estas madres. Por ello, señala que se debe empezar por la caracterización de esta población con apoyo del Departamento de Prosperidad Social (DPS) y la dirección de Planeación Nacional, entre otros. A su vez, la representante Carrascal aseguró que seguirá “abriendo caminos de participación para mujeres, congresistas, madres y trabajadoras”. 

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