Paraguas en mano y la misma pregunta: ¿no se suponía que El Niño iba a traer sequía? Los fuertes aguaceros de los últimos días en Cali han hecho pensar a muchos que el fenómeno ya pasó. La Secretaría de Gestión del Riesgo aclaró este jueves 8 de octubre que no es así.
Según la entidad, que llueva no contradice la presencia de El Niño ni significa que el clima haya vuelto a la normalidad. Las dos cosas pueden ocurrir al mismo tiempo.
Llueve menos, pero no deja de llover
Para entender el asunto hay que separar dos cosas. Por un lado está la temporada de lluvias, que llega cada año. Por otro está El Niño, un fenómeno que altera esas temporadas pero no las cancela.
Julián Gómez, profesional de la Secretaría de Gestión del Riesgo, lo explicó así: “Vamos a tener una normalidad, que es la temporada de lluvias que inicia en septiembre y va aproximadamente hasta octubre, noviembre, y lo que hace El Niño es disminuir el acumulado de precipitaciones”.
En otras palabras, seguirá lloviendo, pero en total caerá menos agua de la que normalmente cae en esta época.
Gómez también aclaró que el término “Súper Niño” no existe técnicamente. El nombre correcto es El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), y su intensidad se clasifica como leve, moderada, fuerte o muy fuerte. De acuerdo con el funcionario, organismos climáticos nacionales e internacionales califican el actual como muy fuerte.
La geografía de Cali juega a favor de los aguaceros
Cali tiene una ubicación especial. La ciudad está en un valle entre dos cordilleras y muy cerca del océano Pacífico. Esa combinación hace que llegue humedad con frecuencia, sobre todo en las tardes, que es cuando suelen caer las lluvias fuertes.
Por eso, según Gestión del Riesgo, una tarde lluviosa no basta para decir que El Niño terminó. Saber cómo está el clima requiere registros y mediciones de varias semanas, no lo que se ve desde la ventana un solo día.
El funcionario recordó que la existencia del fenómeno se mide con datos como la temperatura del agua en la superficie del Pacífico y el comportamiento de los vientos.
Por qué no conviene bajar la guardia
Que hoy llueva no quita los riesgos que vienen. La Secretaría advirtió que más adelante podrían presentarse problemas para captar agua para el consumo humano, además de incendios de cobertura vegetal.
El calor no provoca temblores
Desde el terremoto del 10 de agosto, muchos caleños se preguntan si el calor tiene que ver con los sismos. Gómez explicó que los fenómenos del clima no influyen en los temblores.
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“El interior de la tierra puede llegar hasta 6000 °C. La temperatura superficial puede subir unos 5°, máximo 6° o 10° por mucho, y esto no influye en la producción de sismos”, explicó.
La recomendación de la Alcaldía es seguir cuidando el agua, evitar quemas y consultar fuentes oficiales antes de sacar conclusiones por el clima de un solo día.