Médicos, enfermeros y administrativos del Hospital del Rosario de Ginebra, Valle, enfrentan un panorama de inseguridad en sus puestos de trabajo. La gerencia de la institución denunció un aumento en los casos de insultos, amenazas y grabaciones sin consentimiento contra el personal. Según la entidad, estas agresiones ocurren principalmente en el servicio de urgencias por parte de usuarios y sus familiares.
María Alejandra Calero, gerente del hospital, calificó la situación como un riesgo inminente para la misión médica. Uno de los hechos más graves involucró a una profesional de la salud que fue grabada y expuesta en redes sociales. El incidente afectó la integridad de la médica y la llevó a considerar su renuncia. La funcionaria recordó a la ciudadanía que el personal de salud no es el enemigo y que la violencia no agiliza los procesos clínicos.
Falta de recursos para seguridad privada
La crisis financiera que atraviesa el sector salud impide que el hospital contrate servicios de vigilancia privada. Ante esta limitación presupuestal, la gerencia solicitó formalmente un mayor acompañamiento de la Policía Nacional. El objetivo es prevenir nuevas riñas y proteger la vida de los trabajadores. El personal administrativo señala que la frustración de los usuarios por los tiempos de espera suele derivar en actos de intimidación física y verbal.
La administración del hospital manifestó su empatía frente al sufrimiento de los pacientes. Sin embargo, enfatizó que la intolerancia pone en riesgo la prestación del servicio para toda la comunidad de Ginebra. Las directivas insisten en que agredir al personal médico solo agrava la situación operativa de la institución. Por ahora, el centro asistencial espera una respuesta de las autoridades locales para garantizar un entorno laboral seguro.
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