Una niña de apenas dos años, que había sido llevada de urgencia a la Unidad Intermedia de San Javier, falleció en la noche del 10 de julio. Inicialmente, su padrastro aseguró que la pequeña había sufrido una caída desde la cama. Sin embargo, el caso dio un giro estremecedor luego de que Medicina Legal descartara esa versión. Además, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, confirmó públicamente que la menor fue víctima de homicidio. “Se determinó que su cuerpo presentaba moretones, señales de maltrato e incluso de abuso sexual. Se ha confirmado el homicidio y la Fiscalía está avanzando en las investigaciones”, declaró.
Los hechos ocurrieron hacia las 10:30 de la noche en el sector rural de La Gallera, vereda El Corazón, corregimiento de Altavista. Según el padrastro, la niña se cayó de la cama. Pero los médicos encontraron signos de violencia evidentes en sus manos, pecho y cabeza.
Esa revisión inicial encendió las alarmas y ante la gravedad de las lesiones, se activó el protocolo de atención a posibles víctimas de violencia intrafamiliar. El CTI de la Fiscalía asumió el caso y ordenó el análisis forense correspondiente. Los resultados confirmaron lo que muchos temían y era que la menor no murió por una caída. Fue víctima de un acto brutal y se espera que en los próximos días se emitan órdenes de captura contra los posibles responsables de este crimen.
Violencia contra menores, una tragedia que no cesa
Este caso revive un episodio similar que estremeció a Medellín en agosto de 2024. En aquella ocasión, un hombre golpeó a su hijastro de dos años en el barrio 20 de Julio, también en la comuna de San Javier. El niño murió días después debido a la gravedad de los golpes .En ese caso, el agresor también afirmó que el menor se había caído, pero Medicina Legal determinó que él lo golpeó con un objeto contundente. La Policía capturó al padrastro y un juez lo envió a prisión.
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Con la muerte de esta pequeña en Altavista, ya son cinco los menores asesinados en Medellín en lo que va de 2025. Es la primera víctima de menos de cinco años en el año. Las autoridades locales insisten en que no habrá impunidad. La ciudad exige justicia y medidas urgentes para proteger a sus niños del horror dentro del hogar.