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El rastro del horror en el Guaviare: alias ‘El Mono’ y el mercado de niños para la guerra

La captura del mayor reclutador de las disidencias revela cómo engañaban a los menores.

La justicia colombiana dio un golpe contundente a una de las prácticas más crueles del conflicto armado. La Fiscalía General de la Nación envió a prisión a Jefferson Sánchez Correa, alias ‘El Mono’. Las autoridades lo señalan como el principal responsable del reclutamiento forzado de niños y adolescentes para las disidencias de las Farc en el oriente del país. Su zona de influencia abarcaba las comunidades indígenas de Guaviare y Vaupés, donde operaba bajo las órdenes directas del terrorista ‘Iván Mordisco’.

La investigación judicial dejó al descubierto un método de captación sistemático y despiadado. Alias ‘El Mono’ no buscaba a sus víctimas al azar. El capturado frecuentaba entornos educativos y colegios rurales para identificar a menores en situación de vulnerabilidad o abandono. Allí, utilizaba dos armas principales: falsas promesas económicas y el miedo. A los jóvenes les ofrecía sueldos que nunca llegaban, mientras que a otros los obligaba a unirse bajo amenazas de muerte contra sus padres y hermanos.

Relatos de tortura: cavar su propia tumba

El caso de alias ‘El Mono’ no solo trata de capturas, sino de vidas destrozadas. Uno de los testimonios más desgarradores en el proceso es el de un padre en Guaviare. El hombre relató cómo integrantes de este grupo criminal le arrebataron a su hijo de 14 años. El menor, tras manifestar que no quería ser parte de la guerrilla, fue sometido a actos de barbarie. Según la investigación, los disidentes obligaron al niño a cavar su propia fosa antes de ejecutarlo con ráfagas de fusil.

El destino de los menores reclutados por Sánchez Correa ha sido trágico. La Fiscalía documentó que un adolescente murió en marzo de 2025 durante combates en Solano, Caquetá. Otro joven fue asesinado en agosto de 2024 en Cucurú, Vaupés, tras intentar escapar del campamento donde permanecía retenido. Estas muertes confirman que, una vez dentro de las filas del Frente Armando Ríos, los menores pierden toda posibilidad de retorno y son utilizados como carne de cañón en la guerra.

Un fenómeno que desangra al oriente colombiano

La operación de alias ‘El Mono’ incluía también el control social de las poblaciones. El procesado imponía normas de comportamiento y cobraba multas a las comunidades indígenas que no seguían sus órdenes. Además, participaba activamente en la planeación de homicidios selectivos y desplazamientos forzados de quienes se oponían al reclutamiento. Su captura es clave para entender la logística del Estado Mayor Central (EMC) en estas regiones selváticas.

Las cifras de la Defensoría del Pueblo son alarmantes. En 2024 se reportaron 651 casos de reclutamiento forzado en Colombia, y la tendencia continuó en 2025. Las disidencias de ‘Iván Mordisco’ son responsables de casi la mitad de estos crímenes a nivel nacional. Las comunidades étnicas de Bolívar, Arauca, Cauca y el Valle del Cauca siguen siendo las más afectadas por este fenómeno que aprovecha la ausencia de protección estatal.

Justicia para las víctimas

Jefferson Sánchez Correa enfrenta cargos por concierto para delinquir, reclutamiento ilícito, financiación del terrorismo y homicidio. Aunque no aceptó los delitos, las pruebas técnicas y los testimonios de los líderes indígenas fueron suficientes para que un juez lo enviara a la cárcel. La Fiscalía advirtió que las investigaciones continúan para capturar a otros enlaces de la red que siguen operando en los colegios del Guaviare.

Este golpe judicial representa un alivio momentáneo para las familias del Vaupés y el Guaviare. Sin embargo, el rastro de alias ‘El Mono’ deja una herida profunda en el tejido social indígena. La sociedad civil y los organismos internacionales exigen ahora una mayor presencia del Estado para evitar que las escuelas sigan siendo el mercado de reclutamiento de los grupos armados ilegales.

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