El puente de la calle Quinta con carrera 10 se convirtió en el escenario de una batalla política que no termina. Esta vez, algunas personas pintaron esta estructura con los colores de la bandera de Colombia a pocos días de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella en Cali. Este punto ya se transformó en el “puente de la discordia”.
Esta intervención reabrió una discusión que lleva bastante tiempo en la ciudad: ¿quién decide qué mensajes pueden permanecer en el espacio público?
La historia reciente del puente explica la controversia. Meses atrás, el lugar ya había sido intervenido con murales alusivos a un partido político y con mensajes en memoria de las víctimas de los ‘falsos positivos’. Aquellas pinturas generaron opiniones divididas entre quienes las defendían como una expresión de memoria y quienes consideraban que el espacio público no debía utilizarse para transmitir mensajes políticos.
Alcaldía había invertido billetico
En respuesta a esa polémica, la Alcaldía de Cali cubrió los murales con pintura gris como parte de una intervención de recuperación del corredor vial. Ahora, con la llegada de los colores amarillo, azul y rojo, resurgió el debate.
Las redes sociales reflejan esa división. Mientras algunos ciudadanos sostienen que la bandera representa un símbolo patrio y que su presencia no debería generar controversia, otros consideran que el contexto de la posesión presidencial hace inevitable una lectura política de la intervención.
Al final, la pregunta sigue abierta: ¿los espacios públicos, en especial los puentes de Cali, tienen preferencias políticas? Aún no existe una respuesta clara. Lo cierto es que, con cada nueva intervención, toma más fuerza la idea de que el puente de la calle Quinta con carrera 10 dejó de ser solo una estructura vial para convertirse en el “puente de la discordia”.
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