Una noche que debía ser como cualquier otra en el corregimiento de Potrerito, Jamundí, se convirtió en escenario de un crimen que ha estremecido al Valle del Cauca; el secuestro de un niño de apenas 11 años de edad, ocurrido el sábado 3 de mayo. Hombres armados irrumpieron en la comunidad hacia las 8:00 p.m., llevándose al menor, hijo de un comerciante local, en un acto que ha sido calificado como “execrable” y “cobarde” por las autoridades.
La reacción no se hizo esperar. Desde distintos sectores, especialmente desde la Gobernación del Valle, se han alzado voces exigiendo su liberación inmediata. “Como madre, como mujer y como gobernadora, repudio con profundo dolor este crimen. Los niños son sagrados, intocables. No pueden seguir siendo víctimas de una violencia que está rompiendo el tejido de nuestra sociedad”, expresó Dilian Francisca Toro en un pronunciamiento contundente.
La mandataria regional pidió el respaldo urgente del Gobierno Nacional y convocó la acción articulada de organismos como el Ministerio de Defensa, el ICBF, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría. Además, solicitó a la Iglesia, la ONU y la Cruz Roja activar todos los canales humanitarios posibles para lograr el regreso del niño sano y salvo.
Autoridades continúan con la búsqueda del menor
Mientras tanto, el Gaula Élite de la Policía Nacional, con apoyo de la Fiscalía y del Ejército, continúa las labores de búsqueda en la zona montañosa de Jamundí. Patrullajes, revisión de cámaras, entrevistas comunitarias y monitoreo satelital hacen parte del operativo desplegado desde la misma noche del secuestro. Hasta ahora, no se ha confirmado qué grupo armado estaría detrás del crimen, aunque las autoridades investigan posibles vínculos con la estructura Jaime Martínez.
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Como parte de las acciones, la Gobernación del Valle ofreció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información confiable que permita ubicar al menor. Se habilitó la línea 314 358 7212 para recibir datos de manera confidencial, y las autoridades han insistido en no replicar versiones no verificadas que puedan entorpecer la operación.
El drama ha conmovido a una región que, aún entre sus desafíos de orden público, no pierde la esperanza. “Los niños no se tocan. Esa es una línea moral que no puede cruzarse nunca”, reiteró la gobernadora.
En medio de la incertidumbre, crece el llamado ciudadano a la solidaridad, al respeto por la vida y a la protección de la niñez como principio fundamental de cualquier sociedad.