Los ataques registrados en el suroccidente colombiano sumarían 31 durante los últimos días, según información de las autoridades. Esta cifra consolida una de las jornadas más violentas en lo que va del año, afectando principalmente a los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño. El informe oficial describe una operación simultánea que incluye el uso de drones, cilindros explosivos, hostigamientos a estaciones de Policía y ataques directos contra la población civil.
De acuerdo con el comandante del Ejército, el general Hugo López Barreto, el Cauca concentró el 72% de estas acciones con 22 informes. En el Valle del Cauca se registraron siete ataques, mientras que en Nariño ocurrieron dos. Municipios como Cajibío, Miranda y Jamundí fueron los puntos más críticos de esta ola de violencia que comenzó el pasado viernes 24 de abril.
Uno de los hechos más graves se presentó en el sector conocido como El Túnel, en la Vía Panamericana, donde la explosión de un cilindro destruyó un autobús y varios vehículos. Este atentado en jurisdicción de Cajibío dejó un saldo trágico de 20 personas muertas y casi 50 heridos. Entre las víctimas se encuentran 15 mujeres y cinco hombres, muchos de ellos habitantes de zonas rurales que se desplazan por esta importante carretera.
Recompensa por responsables
Ante la gravedad de la situación, el ministro de la Defensa, Pedro Sánchez, lideró un consejo de seguridad extraordinario en la región, en compañía de alcaldes y la gobernadora del Valle del Cauca. Durante la reunión, anunció una recompensa de hasta 5.000 millones de pesos por información que permita la captura de alias ‘Marlon’. Este hombre es señalado como el jefe de las disidencias en el suroccidente y presunto cerebro detrás de los atentados.
Sánchez calificó estas acciones como muestras de debilidad por parte de las estructuras criminales asociadas a alias ‘Iván Mordisco’. Las autoridades también mencionaron a alias ‘Max Max’ y alias ‘Oso Yogui’ como otros posibles responsables de coordinar la logística de los explosivos.
Hostigamientos y ataques con drones
La ofensiva también incluyó ataques con tecnología de drones contra bases militares en Corinto y Toribío, además del lanzamiento de cilindros en Cali y Palmira. En Jamundí, se reportó el uso de granadas de fragmentación, mientras que en Pasto un artefacto explosivo afectó las instalaciones de una empresa privada.
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Los gremios y la población civil piden medidas urgentes para frenar esta escalada que afecta la seguridad y la economía regional.