Con un discurso desde el Cantón Militar Pichincha, en Cali, Abelardo de la Espriella pronunció sus primeras palabras como presidente de Colombia. Además, trazó las líneas que marcarán el arranque de su gobierno. La intervención, del 7 de agosto, tocó justicia, seguridad, economía y el modelo de Estado que promete impulsar.
El anuncio de mayor impacto ciudadano llegó en el capítulo judicial. El nuevo mandatario adelantó que impulsará un proyecto para imponer cadena perpetua a quienes asesinen mujeres o niños. “Mi Gobierno no tolerará ninguna violencia contra la mujer. Aquel que atenta contra una mujer o un niño merece ser castigado con cadena perpetua”, afirmó.
Ese anuncio no quedó solo. De la Espriella también dijo que su gobierno construirá megacárceles “destinadas a recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo”. Se trata, por ahora, de un anuncio de intención: el discurso no precisó plazos, ubicaciones ni el trámite legislativo que tendría la propuesta de cadena perpetua.
Una orden directa a las Fuerzas Militares y la Policía
En materia de seguridad, el presidente fue explícito con la Fuerza Pública. “Le imparto desde aquí a las Fuerzas Militares y a la Policía la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales”, señaló.
De la Espriella añadió que, en las próximas horas, su gobierno expedirá un listado de grupos terroristas, con el propósito de dotar a la Fuerza Pública de herramientas para el combate del crimen. También planteó un ultimátum a integrantes de bandas criminales y del narcotráfico: “someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano”.
El mandatario dedicó además un pasaje del discurso a Miguel Uribe Turbay, el precandidato presidencial asesinado durante la campaña. “Rindo un sentido homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del Gobierno que hoy termina”, dijo, en lo que constituyó una crítica directa a la administración saliente.
Impuesto al patrimonio, fuera; fracking, adelante
En el frente económico, el presidente confirmó que su gobierno eliminará el impuesto al patrimonio. “Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en nuestra patria”, argumentó, y agregó que la prioridad será crear condiciones para que los colombianos puedan emprender y progresar.
También abrió la puerta a la explotación de hidrocarburos mediante el fracking, al que calificó como “responsable y sostenible”. Según dijo, esa decisión busca garantizar la seguridad energética del país. El discurso no detalló cronograma, zonas ni el marco regulatorio bajo el cual operaría esa política.
Sin constituyente y con un guiño a las regiones
De la Espriella fue enfático en descartar cualquier reforma que altere las reglas institucionales. “Mi Gobierno no abrirá camino a una constituyente de ninguna naturaleza”, afirmó, y agregó que no cree en mecanismos para “prorrogar el ejercicio del poder o rehacer las instituciones al capricho de ningún gobierno”.
El mandatario, además, hizo un llamado a la descentralización. Citó a Rafael Núñez para subrayar que, según dijo, ningún presidente oriundo de la región Caribe había ocupado el cargo desde hace más de un siglo, y planteó la necesidad de regiones “capaces de decidir, ejecutar y construir sus propios desarrollos” sin afectar la unidad nacional.
Cerró su intervención con un mensaje de gobernabilidad para todos los sectores políticos: “Seré el presidente de todos los colombianos, de quienes me honraron con su voto y de quienes, en ejercicio de su libertad, depositaron su confianza en otras opciones políticas”.
Lo que sigue ahora es la puesta en marcha de esos anuncios. El propio presidente adelantó que en las próximas horas se conocerá el listado de grupos terroristas, uno de los primeros actos concretos de su gobierno tras la posesión.
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