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Vuelve la puerta al glifosato aéreo: De la Espriella tumba la prohibición de 2015

La fumigación no se reactiva de inmediato: falta el aval de la Corte Constitucional y de la Anla.

El Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE), la entidad que define la política pública contra la producción y el tráfico de drogas en Colombia, derogó la Resolución 006 de 2015. Esa norma había ordenado, hace más de una década, la suspensión del uso del herbicida glifosato en las operaciones de aspersión aérea contra cultivos ilícitos.

La decisión llega a menos de un mes de la posesión del presidente Abelardo De la Espriella. Además, representa el primer movimiento formal de su gobierno en esta materia.

Qué justificó la derogatoria

Según el reporte, el CNE tuvo en cuenta posturas de la Corte Suprema de Justicia de EE. UU. y de la Agencia de Protección Ambiental de ese país (EPA). Sostienen que el glifosato “no es probable que sea carcinogénico para los seres humanos”. Esa posición contrasta con la de la Organización Mundial de la Salud, que en 2015 clasificó el herbicida como “probablemente carcinógeno”. Dicha clasificación en su momento motivó la suspensión de 2015.

Por qué no significa que la fumigación vuelve ya

Levantar la prohibición no equivale a reanudar los sobrevuelos con glifosato. El expediente sigue sujeto a la ruta que fijó la Corte Constitucional en fallos posteriores a 2015, que impuso condiciones estrictas antes de que el país pueda retomar la aspersión aérea.

Para que un nuevo programa opere, se necesitan varios pasos adicionales:

  • Un Plan de Manejo Ambiental General diseñado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), la misma entidad que impuso una medida preventiva sobre la aspersión aérea en 2015.
  • Consulta previa con las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas de los territorios donde se buscaría aplicar el herbicida.
  • Un concepto favorable del Instituto Nacional de Salud (INS).
  • El cumplimiento de los parámetros que la Corte Constitucional ha exigido en sus fallos: delimitar con claridad las zonas de aplicación, certificar que los efectos no sean perjudiciales para la salud y el ambiente, y establecer una temporalidad definida para el programa.

En otras palabras, la derogatoria abre la puerta jurídica, pero el trámite técnico y judicial para volver a fumigar desde el aire sigue pendiente.

Un debate que lleva más de una década

La aspersión aérea con glifosato fue durante años la principal herramienta del Estado colombiano contra los cultivos de coca, hasta que la Anla suspendió el Plan de Manejo Ambiental en 2015, en cumplimiento de una orden de la Corte Constitucional de 2014. Desde entonces, distintos gobiernos han mantenido activa únicamente la aspersión terrestre, mientras el retorno de la fumigación aérea ha quedado atado a los requisitos judiciales que persisten hasta hoy.

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