Este viernes 12 de junio, líderes del Pacto Histórico desmintieron que desde la campaña de Iván Cepeda y el gobierno de Gustavo Petro se esté gestando un plan de estallido social en Cali si gana Abelardo De La Espriella en segunda vuelta. La bancada oficialista aseguró que se trata de una “estrategia politiquera” gestada por De La Espriella a la cual, incluso “se sumó” el alcalde Alejandro Eder. “Se inventan que se está promoviendo un estallido. Eso es completamente falso”, dijo el senador Alexander López.
Por eso, miembros del Pacto y de la ‘Alianza por la Vida’ confirmaron que denunciarán penalmente al alcalde Eder por señalamientos de un presunto estallido. Sin embargo, hasta ahora no hay declaraciones públicas de Eder en donde asegure que tiene pruebas de ese posible escenario. Lo que sí ha dicho es que no tolerará “actos de terrorismo” y que “dejen de estar haciendo ese tipo de llamados, de que Cali va a estallar”.
El pronunciamiento llega en medio de ruidos de un presunto estallido por parte de la campaña de De La Espriella y otros sectores políticos regionales. Esto es una sombra que carga Cali desde hace cinco años, tras el paro nacional del 2021 que dejó más de 60 muertos y una vulneración masiva de derechos humanos por parte de la Fuerza Pública.
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La rueda de prensa del Pacto Histórico
A la rueda de prensa asistieron varios miembros de la ‘Alianza por la Vida’, la coalición entre el Pacto Histórico, En Marcha, el Partido Verde y el Mais para respaldar la candidatura de Iván Cepeda. Del Pacto, estuvieron el senador Alexander López; los congresistas electos, Ana Erazo, Jorge Palacio, Isabel Vera, Alfredo Mondragón, Carlos Arizabaleta, Kevin Gómez; y los concejales de Cali, María del Carmen Londoño y Sergio Zamora. También Víctor Ocampo, coordinador regional de la campaña de Cepeda.
De En Marcha estuvo el exministro del Interior, Juan Fernando Cristo —líder de ese partido — y de la Alianza Verde, el senador Ariel Ávila, el diputado Esteban Oliveros y el concejal Rodrigo Salazar. También estuvo presente el presidente de la Cámara de Representantes, Julián López, quien renunció al partido de La U.
En sus declaraciones, anunciaron acciones legales contra el alcalde Eder para que presente pruebas de un presunto estallido e hicieron un llamado a los caleños a salir sin miedo para votar el 21 de junio. Por esa misma línea, la bancada desmintió y rechazó cualquier plan para atentar en contra de la ciudad. “Me duele mucho que desde la campaña de Abelardo De La Espriella se esté volviendo a estigmatizar al pueblo caleño y al pueblo vallecaucano y querer convertirlo en un laboratorio de estallido social en Colombia”, dijo el exministro Cristo.
Los asistentes también cuestionaron la parcialidad de los medios de comunicación y criticaron los señalamientos del candidato De La Espriella hacia la campaña de Cepeda por presunta compra de votos. Días atrás, De La Espriella entregó listas con nombres de figuras políticas del petrismo que presuntamente estarían comprando votos en el Atlántico y Antioquia, una práctica a la que calificaron de “perfilamiento”.
La narrativa de un estallido impulsada por la campaña de Abelardo y sectores políticos locales
El pasado miércoles 10 de mayo, encapuchados fueron los protagonistas de disturbios a las afueras de la Universidad del Valle. Un carro fue alcanzado por una papa bomba, en donde viajaban una niña de tres años y su abuela, que salieron ilesas. Por su parte, el subsecretario de Movilidad, Luis Fernando Escobar, aseguró que se trató de un “ataque terrorista y criminal”. Esa narrativa la respaldó el alcalde Alejandro Eder. “Lo ocurrido en Univalle es un acto de terrorismo”, dijo.
Los disturbios de ese día se habrían dado en conmemoración del Día del Estudiante Caído y Combativo, que rinde homenaje a estudiantes que han sido asesinados por la Fuerza Pública en el marco de protestas. Sin embargo, la Asamblea de Univalle y otros colectivos rechazaron el tropel. Aseguraron que este tipo de actos va en contravía de lo pactado por la comunidad estudiantil, que busca mantener un ambiente pacífico y pedagógico, especialmente en el marco de las elecciones.
Aún así, esta alteración de orden público se dio días después de que el candidato de ultraderecha, Abelardo De La Espriella, denunciara que el presidente Gustavo Petro, junto a la campaña de Cepeda y figuras del Pacto, están preparando un presunto plan de “miedo y desestabilización” para desconocer los resultados del próximo 21 de junio si él gana.
Pero el ruido de estallido no viene solo desde esa campaña. El exconcejal Juan Martín Bravo publicó unos chats en donde se habla de bloqueos y ataques en diferentes puntos de la ciudad. Cabe aclarar que esos chats no tienen validez judicial y, hasta el día de hoy, ninguna autoridad ha dictaminado que exista un plan coordinado de tal tipo. Por su parte, el concejal de Cali del Partido de La U, Carlos Arias, envió una alerta porque, según dijo, “nuestra ciudad está en peligro inminente de un nuevo estallido social desde el gobierno nacional”.
La sombra del estallido social en Cali no es nueva
Cali fue epicentro del paro nacional, conocido como estallido social, que tuvo lugar entre el 28 de abril y el 21 de junio del 2021. Lo que comenzó como manifestaciones en contra de una polémica reforma tributaria del gobierno de Iván Duque, desencadenó en disturbios, asesinatos y vulneraciones de derechos humanos. Como reporta esta crónica de CW, las organizaciones sociales identifican 64 muertos en el marco del estallido en Cali presuntamente a manos de la Policía. Aunque la Fiscalía estima que podrían ser 104.
Por otro lado, más allá de las víctimas fatales, de las violaciones de DD. HH., y los síntomas sociales de desigualdad que el estallido sacó a la luz, también hay pruebas de hubo oportunismo criminal. Esta investigación de La Silla Vacía, basada en testimonios y fuentes oficiales, revela la filtración de grupos armados y diversas estructuras de crimen organizado en el paro. Incluso, hubo pactos de no agresión entre oficinas de cobro, pandillas y barras bravas que terminaron unidas a filas de las ‘Primeras Líneas’.
En medio de la complejidad de este fenómeno, el estallido ha permanecido en la conversación pública y política de la región. En enero del 2025, el alcalde Alejandro Eder rechazó que Fabio Arias, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), insinuara que de no aprobarse la reforma laboral, podría haber otro estallido social en el país. “Llevamos un año llamando a la reconciliación y advirtiéndole a los caleños que no podemos permitir que vengan de otros sectores a querer incendiar la ciudad por razones políticas”, señaló Eder.
En ese entonces, otras voces se sumaron al rechazo como las de Propacífico, el Consejo Gremial, y las congresistas Norma Hurtado , Angélica Lozano y Katherine Miranda. “No trabajamos bajo la presión, ni bajo el miedo, ni bajo las amenazas”, dijo Hurtado. Bajo ese antecedente, hoy, un año después, la sombra del estallido regresa en el marco electoral. Cali se ha convertido en bastión de la izquierda y, en la primera vuelta, fue determinante para Cepeda.
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