Erika Carrúa, de 60 años, y Jaime Martínez, quienes permanecían reportados como desaparecidos tras el colapso del edificio Torres del Limonar, fueron hallados sin vida este jueves 13 de agosto entre los escombros de la edificación, en Cali. Sus familiares permanecían a la espera de noticias mientras los organismos de socorro adelantaban las labores de búsqueda en el lugar.
Lo que había contado su hija a CW+ días antes
Dos días antes de conocerse esta confirmación, la hija de la pareja había hablado con este medio sobre la búsqueda de sus padres. En ese momento relató que Erika y Jaime vivían en la primera planta del edificio, un nivel que, según los avances en el despeje de escombros, había quedado en gran parte hundido hacia el sótano de la estructura.
La hija contó que, durante los primeros intentos de contacto por parte de los rescatistas, se escucharon sonidos como piedras raspándose, pero no voces, en el sector donde vivía la pareja.
También relató que intentó ubicarlos a través del administrador del gimnasio que solían frecuentar, quien le informó por WhatsApp que no se encontraban allí, razón por la que presumió que estaban en el edificio al momento del sismo.
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Según relató, la última comunicación que tuvo con sus padres fue la noche anterior al terremoto, luego de haber pasado con ellos todo el domingo. Contó que solía llamarlos cada mañana entre las 7:40 y las 8:00, pero ese lunes el sismo ocurrió antes, hacia las 7:35 de la mañana, y no alcanzó a hacer esa llamada.