La contratación de un concierto por casi 4.000 millones de pesos por parte del Gobierno Nacional ha generado una oleada de críticas en redes sociales, el Congreso y distintos sectores ciudadanos. El evento, llamado “Concierto de la Esperanza” y liderado por RTVC, que se realizará con recursos públicos en un momento en que el país atraviesa una compleja situación fiscal. La polémica se ha encendido no solo por el monto invertido, sino por las prioridades que el Gobierno parece establecer al destinar esta suma a un espectáculo, mientras insiste en que no hay plata para cubrir necesidades urgentes en salud, seguridad, educación y atención a damnificados por desastres naturales.
Quien encendió la alerta fue el concejal bogotano Daniel Briceño, quien reveló los detalles del contrato y cuestionó abiertamente la decisión. Según Briceño, en un país con carencias tan evidentes, una inversión de este calibre es una bofetada a las necesidades reales de la gente. Puso como ejemplo que con ese dinero se podría multiplicar por ocho la ayuda entregada por la Alcaldía de Cúcuta a los desplazados del Catatumbo, o incluso cubrir más de 100 horas de vuelo de helicópteros para asistir a comunidades aisladas y víctimas de emergencias, teniendo en cuenta que el Ejército ha debido alquilar aeronaves privadas por falta de mantenimiento de su propia flota.
Además, el concejal denunció que mientras el Gobierno plantea nuevas reformas tributarias, aplaza la entrega de recursos a sectores clave y habla de recortes presupuestales, sí encuentra fondos disponibles para este tipo de eventos. Las críticas apuntan al hecho de que, al ser un contrato financiado con dinero público, en última instancia lo están pagando todos los colombianos a través de sus impuestos. “Si estuviéramos en bonanza fiscal, no habría problema en hacer conciertos, pero hoy las prioridades deberían ser otras”, concluyó.
El contrato ya fue firmado
Según se conoció, el contrato está en firme y se firmó a través de RTVC, el sistema de medios públicos. Su gerente, Holman Morris, defendió la decisión afirmando que los fondos provienen de una partida ya asignada dentro del presupuesto de la entidad, denominada “proyectos especiales”. En sus palabras, no se pidió “ni un peso más ni un peso menos” para realizar este concierto, ya que el dinero ya estaba contemplado en el plan anual de la entidad. Sin embargo, esta explicación no ha calmado el malestar general.
El hecho de que una sola presentación musical implique una erogación tan alta ha sido visto por muchos como una señal de desconexión entre el Gobierno y las necesidades reales del país. Incluso quienes defienden el papel de la cultura en la transformación social han cuestionado que en este caso, el costo no parece justificado frente al impacto. ¿Cuánta gente realmente se beneficiará de este concierto?, se preguntan algunos. ¿Y cuántos recursos podrían haberse usado en hospitales, viviendas, becas o programas comunitarios?
Redes sociales y figuras públicas arremeten contra el gasto millonario
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Desde la filtración del contrato, la etiqueta #ConciertoDeLaEsperanza ha sido tendencia en X, donde decenas de usuarios han cuestionado duramente el gasto. Algunos señalan que mientras se destinan millones a conciertos, el sistema de salud está colapsando, los damnificados siguen esperando ayudas y se denuncian pérdidas billonarias en entidades como el FOMAG.
“ATENCIÓN 🚨 RTVC se va a gastar 3.867 millones de pesos en el nuevo concierto de la esperanza para traer a Mago de Oz y otros artistas”, escribió un usuario. Otro comentario viral señala: “Plata para la salud no hay, pero para conciertos sí. Qué vergüenza”. Las comparaciones con otras prioridades del país han sido constantes, alimentando la percepción de que el gasto fue innecesario.
A pesar de las críticas, el presidente Gustavo Petro respaldó el evento y explicó que se trata de un concierto con un mensaje regional. A través de su cuenta en X, Petro afirmó: “El concierto de la Esperanza en la plaza de Bolívar para todos los migrantes latinoamericanos. Espero de la juventud bogotana su presencia militante por la Vida”. El enfoque del mandatario apunta a que el evento servirá como plataforma cultural de integración y paz. No obstante, la percepción de muchos ciudadanos sigue siendo que el Gobierno está fallando en establecer prioridades responsables con los recursos públicos.
Lea también: Veteranos rechazan consulta por decreto de Petro
En conclusión, el debate está lejos de cerrarse. Para unos, se trata de una apuesta cultural valiosa. Para otros, una muestra de derroche en tiempos de escasez. Lo cierto es que, en medio de una difícil situación económica, el gasto en el concierto sigue siendo un símbolo de lo que muchos consideran una desconexión del poder con la realidad social.