Samuel Arboleda, de 21 años, sobrevivió al colapso de un edificio de tres pisos que le cayó encima durante el terremoto que sacudió a Pereira el 10 de agosto. El joven, que trabajaba como conductor de Uber para costear sus estudios universitarios, quedó atrapado bajo los escombros con una pared ejerciendo presión sobre su espalda. Sus vecinos lo rescataron con vida.
“Estaba durmiendo. Tengo entendido que el terremoto fue largo. Me desperté cuando prácticamente había terminado. Me dio tiempo solamente de pararme de la cama y correr unos metros; ya estaba cerca de la salida cuando todo se vino encima”, relató Samuel a Noticias Caracol. “Yo dije: no, hasta aquí llegué”, confesó.
El rescate llegó antes que los organismos de socorro
Samuel explicó que, mientras permanecía atrapado, una pared le hacía presión en la espalda, lo que le provocó la fractura de dos vértebras. “Mientras más tiempo hubiera pasado, más me hubiera aplastado”, dijo a Noticias Caracol.
Según su relato, en el primer piso del edificio funcionaba un local comercial. Sus ocupantes alcanzaron a evacuar a tiempo cuando el inmueble se desplomó. Al saber que había personas atrapadas en el interior, iniciaron la búsqueda por su cuenta. “No pasaron más de 20 minutos”, contó Samuel sobre el tiempo que tardaron en encontrarlo.
“Las paredes se movían demasiado, horrible. Ya cuando salí y vi todo desplomado, fue muy impactante. La verdad pensé que toda la ciudad se había caído”, agregó el joven.
Un pedido de oración por los demás sobrevivientes
Ante la pregunta de cómo podían ayudarlo tras perder sus pertenencias en el derrumbe, Samuel pidió que la ayuda se enfocara en la oración, tanto por él como por otros afectados por el sismo. “Orar mucho, tanto por mí como por todos los sobrevivientes, para que nos podamos recuperar rápido. No sé si todavía están haciendo rescates, para que, si hay alguna persona atrapada, todos podamos salir adelante”, dijo a otro medio, Alerta Bogotá.
Mientras Samuel se recupera de las fracturas, su padre, René Arboleda, se ha encargado de rescatar entre los escombros ropa, documentos y otras pertenencias del lugar donde vivía su hijo. Para él, lo ocurrido es “un milagro”. “Hoy está vivo, que es lo importante. La tristeza es que perdió todo lo que consiguió, pero lo material no importa, eso se consigue”, afirmó.
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