Si usted tenía una entrevista programada para tramitar una visa de inmigrante en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, es probable que ya no aplique en la fecha original. El Departamento de Estado, bajo liderazgo de Marco Rubio, ordenó a sus embajadas y consulados en todo el mundo posponer las citas de este tipo de visado mientras los funcionarios consulares completan una capacitación sobre nuevas directrices relacionadas con la llamada “carga pública”.
Un vocero de la cartera explicó que la formación arrancó antes de esta pausa. “A principios de agosto, pusimos en marcha una iniciativa de formación a nivel mundial en todas nuestras embajadas y consulados”, señaló. Agregó que para completarla era necesario ajustar el calendario de citas.
¿Qué es la “carga pública” y por qué frena las citas?
El criterio de “carga pública” es una figura de la ley federal de inmigración de Estados Unidos. En términos sencillos, permite negarle la visa a alguien si las autoridades consideran probable que, una vez en el país, termine dependiendo de ciertos programas de asistencia pública. El objetivo declarado de la capacitación es que los cónsules apliquen ese criterio de manera “integral y consistente” en todo el mundo, y puedan filtrar con mayor rigor a los solicitantes.
La medida se da en medio de una campaña más amplia de endurecimiento migratorio de la administración Trump. En los últimos meses ha incluido revocación de visados y permisos de residencia, así como el rechazo de solicitudes por motivos como las opiniones políticas de los aspirantes.
Esto es lo que cubre la suspensión, y lo que no
La pausa aplica únicamente a las visas de inmigrante. Es decir, las que buscan la residencia permanente en Estados Unidos. No afecta las visas de turismo, negocios, estudio o trabajo temporal, que siguen su trámite habitual.
Quienes ya tenían una cita asignada no la pierden, pero sí deben esperar una nueva fecha. El Departamento de Estado no ha informado públicamente cuándo se normalizará el servicio ni si la reanudación se hará por regiones o de forma simultánea en todas las sedes.
Bogotá está entre las sedes alcanzadas por la orden global. La demora se suma a una fila que ya venía extendida. En julio, la espera para una entrevista de visa de turista B-1/B-2 llegaba a 11 meses en la capital colombiana. Así lo revelaron las cifras del propio Departamento de Estado. Aunque esa cifra corresponde a otro tipo de visa, ilustra la presión que ya enfrentaba el consulado antes de esta pausa adicional.
Un litigio que sigue abierto
El episodio se suma a un proceso judicial en curso en Estados Unidos. En enero, una jueza de distrito estadounidense anuló una suspensión previa que la administración Trump había decretado para solicitudes de inmigración provenientes de 75 países, entre ellos Colombia, al considerar que esa medida invadía la discreción que el Congreso le otorga a las oficinas consulares. Ambas partes tienen plazo hasta el 11 de septiembre para proponerle una salida al caso.
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