El 28 de agosto fueron asesinados los firmantes del Acuerdo de Paz José Deifer Giraldo y Yerlion Andrey Giraldo, padre e hijo, respectivamente. Ambos fueron citados por un grupo armado en la vereda La Primavera, del municipio de Cajibío (Cauca), en donde fueron encontrados sin vida. Eran señalados de presuntamente colaborar con las disidencias.
Ambos adelantaban su proceso de reincorporación en Cauca tras firmar el acuerdo de La Habana en 2016. “Que un padre y un hijo, después de haber dejado las armas y apostado por la reincorporación sean asesinados de esta manera, evidencia la gravedad de las condiciones de seguridad que persisten en Cajibío y en buena parte del Cauca”, dijo Leonardo González, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
Según Indepaz, van diez excombatientes asesinados durante este año. Ese instituto además señala que en la zona actúan las Autodefensas de Ortega, el Frente Jaime Martínez, el Frente Dagoberto Ramos y el Frente Carlos Patiño del Bloque Occidental.
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La violencia contra firmantes de paz
Con corte al 25 de agosto, Indepaz registró 524 asesinatos contra firmantes de paz en los últimos nueve años. Es decir, con el asesinato de José y Yerlion Giraldo, la cifra sube a 526. Con 512, los hombres son las mayores víctimas, seguidos de las mujeres. Además, desde el 2017, el mes más violento ha sido julio, que registra 63 casos. Le sigue abril y septiembre, con 46 casos cada uno, y junio, con 45.
La Defensoría del Pueblo ha instado al gobierno y las autoridades a proteger la vida y los derechos de los firmantes de paz. Todos los excombatientes firmantes tienen derecho a reincorporarse en sus territorio y muchos de ellos lo hacen a través de procesos sociales. El pasado 29 de agosto, la defensora Iris Marín se reunió con representantes de las firmantes e hizo un llamado a enfrentar su estigmatización y la violencia en su contra en las zonas más afectadas por el conflicto.
Además, van 100 líderes sociales asesinados
Los líderes sociales, al igual que los firmantes de paz, son una población vulnerable que sigue viviendo las consecuencias de la violencia en sus territorios. Indepaz registra 100 líderes sociales asesinados. El último asesinado fue Héctor Bastidas Ibarra, exconcejal y excandidato a la Alcaldía de Samaniego, Nariño. Además de político, Bastidas participaba de distintos procesos sociales en su departamento.
En los últimos diez años, Indepaz registra 1.985 líderes sociales asesinados en el país. Los liderazgos comunales e indígenas son los más afectados, con 500 y 377 casos respectivamente. Le siguen los liderazgos campesinos, políticos, sindicales y afrodescendientes. A su vez, se registran 86 masacres en lo corrido del año.
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