Alias “Silvana Guerrero”, identificada por las autoridades como Luz Amanda Pallares, es señalada como comandante del Frente de Guerra Nororiental del ELN y se convirtió en objetivo prioritario de las Fuerzas Militares, luego de que el presidente Abelardo De La Espriella ordenara intensificar las operaciones contra esa guerrilla.
Pallares lleva entre 25 y 30 años dentro de la organización, a la que se vinculó cuando tenía 30 años, según el medio NTN24. Con el tiempo, habría ascendido hasta convertirse en una de las principales cabecillas del ELN, con mando y coordinación logística sobre una estructura estimada en unas 2.000 personas, entre combatientes armados y redes de apoyo urbano o milicias.
Dónde opera y qué se le atribuye
El Frente de Guerra Nororiental, la estructura que estaría bajo su mando, tiene presencia principalmente en Norte de Santander y el sur del Cesar, además de operar en el estado Zulia, en Venezuela. Su zona de influencia está relacionada de forma particular con la región del Catatumbo, donde el ELN mantiene presencia y disputa territorial con otras estructuras armadas.
Pallares tiene imputaciones por delitos relacionados con terrorismo, narcotráfico, desplazamiento forzado, homicidios y crímenes de guerra, además de señalamientos por reclutamiento forzado de menores de edad.
Su papel en los diálogos de paz
“Silvana Guerrero” también hizo parte de los escenarios de negociación entre el ELN y el Gobierno de Gustavo Petro. Estuvo presente en Caracas durante la mesa de diálogos que se desarrolló entre noviembre de 2022 y enero de 2025, en el marco de la política de “Paz Total” que impulsaba esa administración.
Tras el cierre de ese proceso, la situación del ELN en regiones como el Catatumbo continuó siendo motivo de preocupación para las autoridades de seguridad. Por información que permita su captura, el Gobierno mantiene una recompensa de $1.600 millones, equivalente a más de 511.000 dólares.
La escalada militar y su reaparición pública
La presión sobre esta cabecilla aumentó después de que el presidente De La Espriella ordenara intensificar las operaciones militares contra el ELN. Esto ocurrió en medio de ataques atribuidos a esa guerrilla en distintas zonas del país.
Uno de los hechos que antecedió esta escalada ocurrió la noche del 15 de agosto. Una unidad militar fue atacada con drones cargados de explosivos en el municipio de Ábrego, Norte de Santander.
Tras la orden presidencial, alias “Silvana Guerrero” reapareció públicamente y acusó al Frente 33 de estar aliado con las Fuerzas Militares. El Frente 33 es una estructura con la que el ELN mantiene una disputa por el control del Catatumbo. En el mismo mensaje, anunció que los ataques de su organización continuarían:
“Como hace 20 años, hoy combatimos contra una fuerza combinada de Ejército y paramilitares. Como en aquel entonces, igual hoy combatimos orgullosos y dignos por la liberación de nuestra tierra. Ni un paso atrás, liberación o muerte”, afirmó.
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El general Erick Rodríguez, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, indicó en entrevista con Semana que “Silvana Guerrero” seguiría refugiada en Venezuela. Según Rodríguez, al igual que otros cabecillas de organizaciones criminales, Guerrero se movería en la zona fronteriza, con presencia en el estado Zulia.