El líder de la oposición, Iván Cepeda, ha lanzado un contundente desafío a la legitimidad de Abelardo de la Espriella tras los recientes comicios presidenciales. En una declaración pública este martes 30 de junio, Cepeda cuestionó la capacidad del mandatario electo para garantizar la soberanía nacional frente a potencias extranjeras. El excandidato presidencial advirtió que no reconocerá la autoridad de alguien con “lealtades divididas”. La soberanía judicial y la independencia constitucional son los pilares de este fuerte reclamo político nacional.
La principal preocupación radica en la ciudadanía estadounidense de De la Espriella, la cual obtuvo mediante un juramento de nacionalización incompatible con la función presidencial colombiana, según Cepeda, quien enfatizó que este compromiso exige una lealtad exclusiva al orden constitucional de Estados Unidos ante cualquier conflicto de intereses soberanos. Según el líder opositor, “el juramento establece una obligación de lealtad que compromete seriamente la autonomía de nuestro país”. Renunciar a esta nacionalidad extranjera es la primera condición innegociable para cualquier posible reconocimiento institucional.
El pasado profesional del presidente electo también está bajo la lupa, específicamente su labor como asesor legal de Alex Saab entre 2013 y 2019. Aunque De la Espriella defiende la legalidad de sus honorarios, Cepeda citó denuncias de congresistas demócratas estadounidenses sobre posibles transacciones financiadas por activos ilícitos. “Existen evidencias de que transacciones bancarias e inmobiliarias podrían haber beneficiado a De la Espriella”, señaló el dirigente, citando la misiva. La sospecha de ingresos de fondos ilegales a territorio norteamericano justifica, según él, una investigación rigurosa.
Un punto crítico de la declaración exige aclarar si el mandatario electo ha operado como agente o colaborador de agencias de seguridad como la DEA o la CIA. Cepeda cuestionó por qué De la Espriella no ha sido procesado por la justicia estadounidense mientras que sus socios y clientes sí lo fueron. Esta supuesta cercanía con organismos de inteligencia extranjeros “pondría en tela de duda su idoneidad para ser jefe de Estado y guardián constitucional. Para la oposición, resulta inadmisible que un colaborador de agencias externas lidere la seguridad nacional”.
La influencia de factores externos se extiende a la presunta interferencia de Donald Trump, presidente del os Estados Unidos, en las elecciones presidenciales. Cepeda denunció que esta relación, sumada a la doble nacionalidad, facilita la entrega de la seguridad nacional a intereses apátridas y extranjeros. “El anuncio de anexar a Colombia al Escudo de las Américas es visto como un alineamiento militar bajo órdenes directas de Estados Unidos. Estas decisiones, tomadas sin consultar al Congreso, representarían una grave cesión de la soberanía geoestratégica del país”, afirmó.
Lea también: Cepeda exige a De La Espriella renunciar a la ciudadanía estadounidense.
Persecución política y desobediencia ciudadana
La denuncia también abarca casos específicos de lo que Cepeda denomina “clara persecución política” contra críticos y creadores de contenido digital. Mencionó el arresto de Beto Coral en Estados Unidos como un ejemplo de las acciones coordinadas por el entorno de De la Espriella. Además, acusó al nuevo mandatario de “enviar listados de compatriotas al Departamento de Justicia para ser investigados arbitrariamente. Está burlando el imperio de la ley y de los tribunales colombianos”.
En cuanto a la situación del mandatario saliente, Gustavo Petro, la oposición exige el cese inmediato de toda estrategia de judicialización y extradición. Cepeda instó a las autoridades de Brooklyn a “aclarar si existe una investigación formal contra Petro, impulsada por declaraciones del propio De la Espriella. La intención de extraditar al jefe de Estado es calificada como un ataque directo a la institucionalidad colombiana. Por ello, se demanda que el nuevo gobierno desista de estimular cualquier proceso penal contra sus opositores”.
La advertencia final de Cepeda es clara: si De la Espriella no renuncia a su ciudadanía estadounidense, su posesión será considerada “viciada, ilegal e ilegítima”. Cepeda exige un pronunciamiento de las cortes colombianas para defender el derecho a la soberanía judicial frente a la injerencia externa. Las exigencias incluyen el respeto pleno a la seguridad nacional y el fin de la persecución judicial contra los líderes de izquierda. Sin el cumplimiento de estas condiciones de legalidad, la oposición se declarará en rebeldía.
Ante lo que considera una violación de la dignidad nacional, Iván Cepeda anunció que “emprenderé el camino de la desobediencia civil pacífica. Este mecanismo implica no reconocer la autoridad de quien no garantice la defensa de los intereses soberanos de la nación colombiana. El ciudadano tiene el deber de resistir pacíficamente negándose a colaborar con la injusticia”. El llamado a sus millones de electores es a desconocer mandatos de quien actúe como agente extranjero.
Finalmente, el líder opositor invitó a la ciudadanía a tomarse en serio esta postura de resistencia moral y política frente al nuevo gobierno. La movilización buscará proteger la Constitución de 1991 de cualquier intento de subordinación a las políticas del Departamento de Justicia norteamericano. Para Cepeda, la conciencia moral debe prevalecer cuando la autoridad entra en conflicto con los principios fundamentales de la patria. La oposición se prepara así para un escenario de confrontación democrática si persisten las dudas.
Siga con nosotros: Perfil de Rodrigo Lara, ministro del Interior de De La Espriella.