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Firmes por la Patria: La campaña que reescribió las reglas

Faltan días para la segunda vuelta presidencial en Colombia y algo ya es irreversible: una campaña reescribió las reglas de la política.

Hay un gremio en América Latina que pocos conocen desde adentro y que los que lo conocen, pocas veces hablan con honestidad de él. El mundo de los estrategas políticos es complejo, cerrado, lleno de envidia, de tiradera, de desprestigio silencioso. En ese mundo, reconocer el trabajo del otro es casi un acto de valentía.

Hace poco más de dos años llegué a Cali recién salido de la Ciudad de México. Estaba conociendo Colombia, sus formas, su gente, su manera de hacer política. Y en esos primeros encuentros con el gremio apareció Carlos Suárez. No lo conocía. No sabía bien qué esperar. Pero desde las primeras conversaciones algo quedó claro: este hombre pensaba diferente.

Hablábamos de innovación, de romper esquemas, de salirse de la caja cuando la caja ya no le sirve a nadie. Teníamos más cosas en común de las que hubiéramos imaginado. Y en ese tipo de encuentros uno entiende que hay personas que no solo hacen campañas, sino que las sienten.

Hoy, faltando pocos días para la segunda vuelta presidencial en Colombia, quiero detenerme a decir algo que en este gremio se dice muy poco: Carlos, lo que hiciste con la campaña de Abelardo De La Espriella es extraordinario.

Desde el principio, la apuesta fue distinta. Una estrategia digital robusta construida sobre una narrativa clara y fácilmente reconocible. Símbolos de alta recordación que calaron hondo en el imaginario colectivo: el tigre, el saludo militar, el Firmes por la Patria, la camiseta de la Selección Colombia. Una producción de contenidos constante, pensada para esta época, para estas plataformas, para esta generación. No fue improvisación. Fue arquitectura. Y los resultados lo confirman: De La Espriella se impuso en primera vuelta con cerca del 44% de los votos, dejando al segundo candidato a casi 700.000 votos de distancia. Nadie lo vio venir. Casi nadie lo entendió cuando ya había pasado.

Lo que Carlos y su equipo construyeron es comparable, sin exageración, con lo que representó la campaña de Obama en 2008. No en escala, sino en espíritu. Aquella también rompió todos los moldes: fue la primera en entender que las redes sociales no eran un canal más sino el corazón de la conversación política, que los símbolos importan, que la forma es también el fondo, que conectar emocionalmente con la gente no es manipulación sino comunicación verdadera. Obama lo demostró en Estados Unidos. Carlos Suárez lo acaba de demostrar en Colombia. Y esto, quiero decirlo con claridad, marcará un antes y un después en la comunicación política de América Latina.

En un gremio donde es más fácil destruir que construir, donde el silencio cómplice vale más que el reconocimiento sincero, hoy elijo decirlo en voz alta.

Buen trabajo, Carlos. De verdad.

Pablo Yamasaki
Asesor y Estratega Político | Experto en Tecnología | CEO CW+

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