La Superintendencia Nacional de Salud removió a Jorge Iván Ospina Gómez como agente especial interventor de Nueva EPS y designó en su reemplazo a Roberto José Tercero Solano, hasta ahora gerente de Cajacopi EPS.
El relevo llega apenas cuatro meses después de que Ospina asumiera la intervención de la EPS más grande del país, el pasado 10 de abril. Nueva EPS permanece bajo intervención estatal desde abril de 2024, cuando el Gobierno de Gustavo Petro tomó esa medida ante las dificultades financieras y operativas de la entidad.
La Supersalud también removió a Gladys Señora de las Mercedes Asprilla Coronado del cargo de revisora fiscal y designó a la firma Baker Tilly Colombia Ltda. como nueva contralora de la intervención forzosa administrativa. En otras palabras, el relevo no se limitó a la administración: también cambió el equipo encargado de vigilar las cuentas de la EPS.
¿Quién es el nuevo interventor?
Solano llega a Nueva EPS luego de dirigir Cajacopi EPS. Su nombramiento implica trasladar a un directivo con experiencia en el manejo de una aseguradora a una de las intervenciones más complejas del sistema de salud colombiano, dado el tamaño de Nueva EPS y el volumen de afiliados que dependen de su operación.
Como agente especial interventor, Solano tendrá a su cargo la administración de los bienes, haberes y negocios de la EPS mientras siga vigente la medida.
Los deberes que le esperan en la Supersalud
La resolución le exige presentar informes periódicos dentro de los primeros 20 días calendario de cada mes. Esos reportes deberán incluir un análisis financiero, jurídico, técnico-científico y administrativo de la entidad, para que la Supersalud pueda hacerle seguimiento a la intervención.
No es un detalle menor: antes de que venza la medida, Solano también deberá entregar un informe final sobre el estado de Nueva EPS. Ese documento tendrá que responder una pregunta de fondo: si la entidad está en condiciones de seguir operando, si existen alternativas para mejorar sus finanzas, o si, por el contrario, debe ir a liquidación.
Por qué salió Ospina
La gestión de Ospina había arrancado con la promesa de sanear las finanzas de la entidad. Bajo su administración, Nueva EPS presentó por fin ante la Supersalud sus estados financieros de 2023 y 2024, después de un rezago contable acumulado durante años por millones de facturas pendientes.
Sin embargo, esas cifras terminaron confirmando lo que varios sectores del sistema de salud ya temían: pérdidas billonarias y dudas serias sobre la viabilidad futura de la EPS.
A eso se sumaron reveses judiciales. En julio, un juez confirmó sanciones contra Ospina y un gerente regional por incumplir una orden de tutela que exigía garantizar la atención integral de un menor. A comienzos de agosto, otro proceso lo declaró en desacato, junto con otros directivos, por no entregar medicamentos a un paciente con glaucoma.
Lea también: “Existe toda la disposición”: EE. UU. daría luz verde por aranceles a Colombia
El cambio de interventor se da, además, en un momento de recomposición institucional en el sector salud: Mónica Rocío Lombana García asumió recientemente como superintendente Nacional de Salud encargada, con experiencia previa en inspección, vigilancia y control dentro de la misma entidad.
Lo que sigue
Con Solano al frente, la intervención de Nueva EPS entra en una nueva etapa, marcada por la exigencia de resultados financieros verificables y por la pregunta que sigue abierta: si la entidad logrará estabilizarse o si terminará en un proceso de liquidación. Esa definición dependerá, en buena parte, de los informes que el nuevo interventor deberá presentar en los próximos meses.