El presidente Abelardo De la Espriella ordenó este domingo revisar y proceder al traslado de las personas privadas de la libertad en guarniciones militares o estaciones de Policía que no cumplan las condiciones legales para permanecer en esos sitios. El anuncio lo hizo durante su alocución de la noche del 13 de septiembre, enmarcado en una crítica directa a los llamados “delincuentes de cuello blanco” condenados por corrupción.
“He ordenado revisar y proceder conforme a la ley y sin privilegios ni contemplaciones al traslado de quienes se encuentran privados de la libertad en guarniciones militares o estaciones de policía sin cumplir las condiciones legales para permanecer allí”, afirmó el mandatario.
El argumento del presidente: “la corrupción no es un delito sin víctimas”
El mandatario sostuvo que la corrupción tiene consecuencias directas y verificables sobre la ciudadanía. “Cuando alguien se roba los recursos de la alimentación de nuestros niños, hay un niño al que le están quitando un plato de comida”, dijo, y agregó ejemplos similares sobre educación, salud y agua potable.
Con ese argumento, De La Espriella rechazó que los condenados por corrupción reciban un trato distinto al de otros condenados por el hecho de haber ocupado cargos públicos. “Los llamados delincuentes de cuello blanco no son delincuentes de una categoría superior, son corruptos”, afirmó.
¿Qué cambia con este anuncio?
En términos prácticos, la orden presidencial apunta a que quienes hoy cumplen condena en guarniciones militares o estaciones de Policía —sitios que, en principio, no están destinados a reclusión de largo plazo— sean trasladados a cárceles ordinarias si no cumplen las condiciones legales para seguir allí.
El mandatario enmarcó la medida como parte de un esfuerzo más amplio contra la impunidad en casos de corrupción, pero aclaró que la lucha contra este fenómeno “exige investigaciones, condenas y recuperación del dinero robado”, además de los traslados anunciados.