La Fiscalía sustentó la imputación contra los cinco procesados por el crimen de María Camila Potosí en dos elementos centrales: las conversaciones extraídas de los teléfonos de los investigados y el relato de cómo la víctima fue retenida en el inmueble donde ocurrió el ataque, ambos presentados durante las audiencias de la última semana.
Lo que muestran las conversaciones
De acuerdo con el ente acusador, los primeros contactos entre Yulieth Cecilia Angulo Escobar y Kevin Alexis López Orozco comenzaron el 24 de junio de 2026. Es decir que pasaron más de tres semanas antes del crimen, ocurrido el 16 de julio en Cali. La Fiscalía sostiene que en los días siguientes los mensajes avanzaron hacia la búsqueda de alguien dispuesto a intervenir en el plan y hacia la coordinación de un lugar donde ocultar a la víctima.
Según el relato de la Fiscalía en audiencia, las conversaciones también habrían incluido la forma en que se inmovilizaría a María Camila antes del ataque. Además de la negociación del pago acordado por el hecho. El día del crimen, de acuerdo con la investigación, los mensajes revisados por el ente acusador confirmaron que el plan se había ejecutado.
La treta de las llaves
El otro elemento que la Fiscalía expuso tiene que ver con el momento exacto en que María Camila quedó bajo control de los procesados. Según la investigación, Angulo convenció a la víctima de acompañarla con el argumento de que la llevaría hasta una pañalera ubicada en el sur de Cali. En cambio, el 16 de julio la recogió en una motocicleta.
Posteriormente, Angulo habría trasladado a Potosí hasta una vivienda que, de acuerdo con el ente investigador, se había conseguido previamente para ejecutar el crimen.
Una vez en el inmueble, la Fiscalía sostiene que Angulo mantuvo entretenida a la víctima fingiendo la pérdida de las llaves de la motocicleta, mientras llegaban los demás procesados. Según la imputación, cada persona tenía asignada funciones específicas de vigilancia, agresión y traslado posterior del cuerpo.
Cómo se conectan ambos elementos
La Fiscalía sostiene que las conversaciones y el episodio de las llaves hacen parte de una misma secuencia, no de hechos aislados. Según el ente acusador, los implicados habrían planeado esa secuencia durante varias semanas y la ejecutaron el día del crimen con roles previamente definidos entre los cinco procesados. Con base en ese material, un juez de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario contra los cinco.
Los presuntos responsables no aceptaron los cargos imputados de feminicidio agravado, secuestro simple agravado, desaparición forzada agravada y alteración de elemento material probatorio.
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