Alexander Giraldo perdió a su hija Ileana Giraldos Aponte el pasado 10 de agosto, cuando el edificio Torres del Limonar se desplomó durante el terremoto que golpeó a Cali y al Valle del Cauca. Junto a ella fallecieron también sus abuelos maternos. Giraldo hace parte de los 314.798 damnificados que la Gobernación del Valle del Cauca reporta en el departamento.
En los días posteriores a la tragedia, mientras enfrentaba la pérdida, Giraldo participó en las labores de búsqueda que adelantaban los organismos de rescate en las ruinas del conjunto donde vivía.
“Yo no quería comer, no quería probar bocado, no quería tomar bebida, hidratarme, no quería dormir, por el solo hecho de saber que los últimos momentos de vida de mi hija fueron de profundo sufrimiento”, relató Giraldo.
Contó que fue la insistencia de personas cercanas y de otras que no conocía lo que lo llevó a alimentarse e hidratarse, “para mantener la energía suficiente” y continuar apoyando la búsqueda de los cuerpos de sus vecinos, una vez recuperados los de su hija y los abuelos de esta.
Su conocimiento del edificio fue clave para la búsqueda
Según su relato, el conocimiento que tenía de la distribución del edificio, producto de los años de convivencia con sus vecinos, ayudó a orientar a los bomberos durante la búsqueda. “Esa información, que son pequeñas cosas, podía ayudar a que la recuperación se hiciera más pronta”, explicó Giraldo sobre su apoyo durante la emergencia.
Torres del Limonar, ubicado en el barrio Capri, al sur de Cali, fue una de las estructuras más afectadas por el sismo, allí fallecieron 29 personas y otras siete fueron rescatadas con vida.
El reconocimiento de la Gobernación
El papel de Giraldo durante la emergencia fue mencionado por la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, durante un acto de homenaje a las víctimas realizado en el marco de la conmemoración de los 30 días de la tragedia. La gobernadora destacó que, pese al dolor de su propia pérdida, Giraldo no se detuvo en el propósito de contribuir a que otras familias pudieran reencontrarse con los cuerpos de sus seres queridos.
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Giraldo también compartió el recuerdo de su última despedida de su hija, antes de dejarla en casa de sus abuelos maternos. “Le dije: ven, dame un abrazo fuerte, déjame que bese tu mejilla y bésame tú también la mía”, relató.